Mary y la flor de bruja: Notable inicio de Studio Ponoc

Hiromasa Yonebayashi, tras convertirse en el director más joven de Ghibli con la estimable Arriety y el mundo de los diminutos, estaba destinado a ser el sucesor natural de Hayao Miyazaki e Isao Takahata y tomar las riendas más pronto que tarde del Studio Ghibli. Este proyecto se vio truncado cuando el estudio de animación japonés por antonomasia decidió dejar de producir nuevas películas. Yonebayashi ni corto ni perezoso se encomendó a fundar su propia compañía y el resultado es el Studio Ponoc. Mary y la flor de bruja es su primer largometraje, una notable carta de presentación a todos los amantes del anime y un pistoletazo de salida deslumbrante a nivel visual.

Mary en Mary y la flor de la bruja

Mary en Mary y la flor de la bruja

Partiendo de un relato de la novelista Mary Stewart, Yonebayashi aúna cine familiar, mundos fantásticos, aventura espectacular y mensaje comprometido; combinación que tantos grandes resultados reportó a los creadores de Mi vecino Totoro. Si bien es cierto que esta Mary y la flor de bruja supone un paso atrás en su filmografía tras la espléndida El recuerdo de Marnie, también lo es que las piezas encajan a la perfección para ofrecer un entretenimiento de altura. El mayor lastre de la cinta es evocar continuamente a títulos clásicos como Nicky, la aprendiz de bruja, La princesa Mononoke o El viaje de Chihiro. Con los tres comparte rasgos argumentales y la vocación de cimentar un discurso bajo la apariencia de liviana de viaje de una niña a mundos inusitados.

La mayor fortaleza de la historia es la apuesta por entrar de lleno en el debate acerca de los límites de la ciencia y las investigaciones con recursos poco éticos con fines bienintencionados. Ahí, cuando Mary se auto encomienda ser una especie de Noé en el siglo XXI, la película alza el vuelo y engrandece una propuesta que finalmente resulta más tópica que novedosa. Por otro lado, el departamento de animación sí obtiene cum laude sin remilgo alguno: la fuerza visual de la película es apabullante, tanto en secuencias de acción como en el diseño de personajes. Por último, también merece la pena destacar la delicada y notable música de Takatsugu Muramatsu.

Mary en Mary y la flor de la bruja (2)

Mary en Mary y la flor de la bruja (2)

Studio Ponoc como sucesores de Ghibli empiezan con muy buen pie, ahora bien, ojalá llegue pronto el día en que estrenen una película que pueda alzarse al olimpo de las obras maestras de Miyazaki y Takahata.

Nota: 7/10

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