Baztán: Cine dentro del cine

Nos encontramos dentro de un aula. El color blanco predomina sobre el verde en una pizarra en la que apenas queda sitio sobre el que escribir. Las anotaciones están hechas en euskera, al igual que el discurso del profesor que se dirige a la clase. Los alumnos, atentos, escuchan la alocución cuando esta es interrumpida por el sonido de la puerta que se abre. Uno de los alumnos es requerido y sale acompañando a la persona que le ha ido a buscar. Hasta ahí, realización de largometraje de ficción. Ahora, plano medio del chico, que mira a cámara, y una voz en off al otro lado que le hace preguntas. Entrevista al estilo de un documental. ¿Qué hacéis en el pueblo para divertiros los fines de semana? Salimos a andar en bici y los sábados por la noche vamos a la discoteca. ¿Tienes novia? Bueno, hay una chica… ¿Sabes lo que significa la palabra agote? No, bueno, eso es algo antiguo, pero yo no tengo nada que ver con Bozate, vamos, que no soy nada de eso… El nerviosismo resulta patente a la hora de contestar. La palabra agote, para mucha gente, entre la que se encuentra el que suscribe, se trata de algo escuchado por primera vez. Pero parece que en Arizkun, en pleno Valle del Baztán, en la zona norte de Navarra, sí que saben de qué estaba hablando la entrevistadora. Sobre lo que significa esa palabra en toda su extensión, tanto histórica como actual, es de lo que trata Baztán. Pero esta película, que guarda cierta relación con otra propuesta muy interesante del año pasado, Arriya (La piedra), ofrece mucho más.

Carmelo Gómez en Baztán

Carmelo Gómez en Baztán

Para Iñaki Elizalde este es su primer largometraje, su ópera prima tras una carrera en el mundo del corto, extensa en el tiempo, y trufada de trabajos que le reportaron un nombre en el mundo del celuloide que trascendió las fronteras de su Navarra natal. Trabajos como Agurra, Patesnak, un cuento de Navidad o el corto documental El olvido de la memoria acreditan esa notable trayectoria. Lo curioso del caso es que desde su última incursión en el mundo del cine hasta este primer largometraje han pasado nada menos que trece años, once si nos ceñimos a las fechas en las que empezó a rodar Baztán. El rodaje se realizó en dos tandas separadas por dos años debido a una estructura tan especial como compleja e interesante.

Unax Ugalde en Baztán

Unax Ugalde en Baztán

Podríamos definir esta película como una mezcla entre documental y ficción que juega con el metalenguaje, es decir, con el cine dentro del cine. Tenemos tres planos distintos en el filme, muy claramente diferenciados, e incluso se podría sacar alguno más. Una parte de la historia sucede en la actualidad en Arizkun, esta a su vez se divide en otras dos o incluso tres. Por un lado tenemos una historia de ficción en la que una documentalista se acerca al pueblo para hacer un reportaje sobre un personaje local y termina interesada por un tema que surge en sus conversaciones con él, los agotes. Por otra parte está el resto del pueblo, asistimos a los preparativos del vestuario y los decorados para lo que parece que va a ser el rodaje de una película de época. Y en tercer lugar, nos encontramos con la llegada de los actores, que se interpretan a si mismos, en lo que podría ser un documental sobre la vuelta al rodaje de Vacas, el largometraje dirigido por Julio Medem (Habitación en Roma) en el Valle del Baztán, veinte años después. Y es que, dejando aparte a Unax Ugalde (Bon appétit), que se acerca a Bozate a preguntar por los agotes y se encuentra con la callada por respuesta, Carmelo Gómez (Días contados), Txema Blasco (Obaba) y Kandido Uranga (Bosque de sombras) se reúnen y recuerdan anécdotas de aquel rodaje que se entremezclan con las historias de ficción sobre las gentes del pueblo que a su vez tienen cierto tono documental, ya que la mayor parte de los habitantes de Arizkun se interpretan a sí mismos. El homenaje a Vacas aporta una dimensión curiosa a este trabajo y abunda en su tono semidocumental. No en vano, el coguionista del filme, junto con Elizalde, es Michel Gaztambide, que prestó su pluma a su vez a éxitos recientes como No habrá paz para los malvados y en su día a la citada Vacas. Pero la parte que vertebra realmente la narración, y cierra el círculo confrontando la visión histórica con la contemporánea sobre el tema, es la que se desarrolla a principios del siglo XVII, resultante de los preparativos que vamos viendo en paralelo gracias a la excelente estructura y el brillante montaje de Baztán. A través de una anécdota como fue el proceso de comprobación de la limpieza de sangre de Pedro de Ursúa y Arizmendi para ingresar en la Orden de Santiago (no confundir con su antepasado que estuvo junto a Lope de Aguirre, y pereció, en la busca de El Dorado), se nos muestra quiénes eran los agotes y cuál era su consideración durante el reinado de Felipe III, y la visión que se tenía de ellos en siglos anteriores. Aquello y la huella que todavía queda en el presente es el meollo de este trabajo que ambos guionistas han tenido el acierto de acompañar de distintas historias de ficción o documentales que enriquecen la narración de tal forma que la hacen tremendamente atractiva una vez que el espectador se sumerge en tan fascinante relato, incluyendo referencias mitológicas tan curiosas e interesantes como el mito de Túbal, nieto de Noé, y su relación con el Valle del Baztán o la curiosa reinterpretación que el folclore vasco hace de las Lamias, que proceden de la mitología griega.

Ficha artística y técnica

España. Dirección: Iñaki Elizalde. Interpretes: Carmelo Gómez, Unax Ugalde, Kandido Uranga, Joseba Apaolaza, Txema Blasco, Ramón Agirre, Ione Lizartza, Mirentxu Goienetxe. Guion: Iñaki Elizalde y Michel Gaztambide. Producción ejecutiva: Mikel Pruaño, Javier Pruaño y Joseba Garmendia. Música: Angel Illarramendi. Fotografía: Quim Miquel. Montaje: Iñaki Elizalde. Dirección artística: Oriol Puig. Vestuario: Aitziber Sanz.

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