El capital humano: Retrato de una sociedad decadente

Parece que poco a poco, y con ritmo lento, la crisis económica que asoló al mundo entero quiere desaparecer. Pero eso no impide que no olvidemos aquellos años en los que avanzar en el día a día se convertía en algo complicado. El capital humano viene a realizar un retrato definitivo de una sociedad y de un país, el italiano, que hace unos años era más bien una sociedad avariciosa donde los ricos sufrían y los pobres se comían los marrones de todos, sin olvidar a esos que vendieron a sus seres más queridos para salir del pozo y costearse una vida que, quizás, alejada de lo que realmente podía conseguir. Y así es como la sociedad se desmoronó hasta límites insospechados. El capital humano es un lienzo de historias que terminan de la mejor manera y en donde la avaricia rompe el saco.

Valeria Bruni Tedeschi en El capital humano

Valeria Bruni Tedeschi en El capital humano

Paolo Virzí (La prima cosa bella), director italiano con una prolongada trayectoria, realiza una adaptación de la novela Human Capitol de Stephen Amidon, que retrata lo que pocos quieren mirar: que la crisis no sólo asoló a la economía, sino que también se llevó por delante a las sociedades en busca de su beneficio. Virzí cambia la Connecticut de la novela por la región de Brianza, allí el director nos presenta cuatro historias, y todas con el punto en común de una atropello y muerte de un ciclista. A partir de ahí, el director italiano disecciona a dos familias de burgueses que buscan su propio beneficio (más bien los cabeza de familia) en una lucha de egos y de querer ser más de lo que pueden aparentar ser, sin importar a quién se pueden llevar por delante.

Y a quienes se llevan por delante son a los pobres, a los que no pueden costearse una vida como la suya. Esos pobres ciudadanos que vivimos como podemos sin hacer daño a la sociedad y que cualquier accidente, en esta ocasión uno muy grave, se lleva por delante a alguien que ni pincha ni corta, pero por las propias ambiciones y egoísmos de los ricos terminan comiéndose el marrón. Y esto queda perfectamente retratado en un epílogo que corta la respiración y te deja el corazón helado al ver, aunque sea en una pantalla de cine, lo que la crisis ha conseguido hacer a la sociedad: destruir todos los cimientos, todas las moralidades y dejar paso a la maldad y al sálvese quién pueda.

Valeria Golino en El capital humano

Valeria Golino en El capital humano

El director italiano coge todos estos elementos, que no son pocos, para realizar uno de sus trabajos más precisos, más detallista y con más ambición de lo que lleva de carrera (y no es corta). El guión es un reloj suizo donde todas las piezas van encajando a medida que avanza la historia, tan preciso es que a punto está por echar por tierra la turbulencia de la historia con la previsibilidad del final, pero que consigue mantenerse en lo algo gracias a un efectismo pocas veces visto y que sigue haciendo crítica incluso en momentos realmente dramáticos. Culpa también de que la cinta avance de esta manera y se mantenga es de los actores, en especial de los tres protagonistas: Fabrizio Bentivoglio (Tutto tutto niente niente), Matilde Gioli (debutante que es facciones se parece mucho a Ana de Armas (Por un puñado de besos))y Valeria Bruni Tedeschi (Munich). Los tres son los verdaderos motores de la historia y realizan un trabajo formidable.

El capital humano es una joya. Es de esas películas que llegan con mucho retraso a los cines españoles y que merecen ser vistas sólo por ver como la crisis ha corrompido a todo el mundo, aunque ese mundo fuera incorruptible. Una cinta que consigue estremecer al ver que todas las personas tienen su propio capital, o lo que es lo mismo, por cuanto estás dispuesto a vender a los seres que más quieres.

Lo mejor: La disección de la sociedad y la forma de contar la historia.

Lo peor: Que todo lo que se relata haya ocurrido en más de una ocasión.

Puntuación: 8/10

Ficha artística y técnica

Italia y Francia. Título original: Il capitale umano. Dirección: Paolo Virzì. Interpretes: Fabrizio Bentivoglio (Dino Ossola), Matilde Gioli (Serena Ossola), Valeria Bruni Tedeschi (Carla Bernaschi), Fabrizio Gifuni (Giovanni Bernaschi), Valeria Golino (Roberta), Guglielmo Pinelli (Massimiliano Bernaschi). Guion: Paolo Virzì, Francesco Bruni y Francesco Piccolo; basado en la novela “Human Capitol”, de Stephen Amidon. Producción: Marco Cohen y Benedetto Habib. Música: Carlo Virzì. Fotografía: Jérôme Alméras y Simon Beaufils. Montaje: Cecilia Zanuso. Vestuario: Bettina Pontiggia.

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