Hereditary: Drama familiar con espiritismo

Una de las grandes sensaciones del último Festival de Sundance y una de las películas que más conversación ha generado en esta primera mitad del año. El buzz alrededor de Hereditary parece haber creado la necesidad de verla para varios espectadores y también ha inculcado la idea de que estamos ante uno de los filmes de terror más importantes de los últimos años. Con esta carta de presentación inicial, sí, eso que comúnmente se denomina el hype, uno espera encontrarse una cinta tan rotunda como It Follows o La bruja; ambas llegaron con semejantes elogios previos. No obstante, aquí el horizonte de expectativas ha jugado una mala pasada; tan cierto es como que esta circunstancia no debería contaminar la valoración de una película, pero, a un servidor le ha resultado imposible no despojarse de todo ello y más allá de sus debilidades -que las tiene-, su precipitada consolidación dentro del género ha ido más en su contra que no a su favor. En última instancia, Hereditary es mucho más fotocopia de lo que parece.

Milly Shapiro en Hereditary

Milly Shapiro en Hereditary

La superación del duelo y el linaje familiar son los dos ejes centrales que tejen esta historia de casas encantadas, espiritismo y comportamientos extraños en el sino de una familia tradicional. Los Graham afrontan la muerte de la abuela materna que les deja en herencia la casa donde viven. Annie, la matriarca, vive el fallecimiento de su madre como la oportunidad de resarcirse de su infancia infeliz; no obstante, la aparente normalidad dejará paso a lo inquietante con las visiones de figuras fantasmales en el día a día de sus dos hijos, la pequeña Charlie y el joven Peter. La primera media hora, con la presentación de este punto de partida, está narrada con pulcritud y minuciosidad para crear el necesario vínculo del espectador con los protagonistas y avecinar, con sutiles elementos, todo lo que amenazará la estabilidad de la familia. La unidad del dolor está en el filo de desquebrajarse por una casa que parece condenada al ostracismo.

Ari Aster abruma desde el inicio enclaustrando al espectador en una casa, aunque, no lo es; finalmente, resulta ser la maqueta en miniatura del hogar familiar. Excelentes minutos iniciales. La mayor parte del film va a desarrollarse en ese espacio, reducido y aislado, pero a la vez donde los cuatro protagonistas se sienten seguros. Hereditary por encima de todo es un drama familiar impregnado por una serie de intrigas y sucesos paranormales que perturban el ambiente. Esta vertiente del film es la más sólida y conmueve en varias secuencias. Por contra, sus elementos fantásticos se antojan más rutinarios, Ari Aster no es James Wan (Expediente Warren: El caso Enfield) y se palpa, pero ambos juegan a nutrirse de los lugares comunes del terror en distintos términos. Aster es mucho más sobrio y propone una puesta en escena con mucho peso en el aspecto visual, con especial atención y estudio del plano. Qué y cómo mostrar en cada escena para mantener en vilo al espectador e ir creando levemente esa sensación de desmoronamiento de una familia condenada a la perpetuidad del duelo entre familiares.

Toni Collette en Hereditary

Toni Collette en Hereditary

Por otro lado, el guion también hace mella con algunas licencias que restan fuerza al conjunto, sobre todo, en lo que respecta a decisiones de los personajes un tanto extrañas, pero necesarias para donde Aster quiere conducir el relato. Con todo, Hereditary al final tiene muchas más fortalezas que debilidades y la propuesta funciona en todo momento pese a un tercer acto donde todo se precipita y el tono vira hacia algo más convencional, como si de repente, se tratara de un filme distinto. Entre las fortalezas más resaltables, más allá del estupendo drama familiar, se encuentran la construcción de una atmósfera desasosegante, las brillantes interpretaciones de Toni Collette (no estaba tan enorme desde la serie United States of Tara) y Alex Wolff (Jumanji: Bienvenidos a la jungla)y el uso coordinado del silencio y la música, evitando siempre el exceso de la segunda. Sin lugar a dudas, Hereditary es una de las sensaciones del verano cinematográfico y, en el caso personal de un servidor, merecería un segundo visionado para desprenderse del ruido inevitable de festivales y comentarios en medios y redes sociales. La película apabulla por la propuesta formal y por las emociones imprevistas de un drama mayúsculo.

Lo mejor: La construcción formal del espacio que elabora Aster (el juego con el hogar-maqueta de miniaturas)

Lo peor: La última media hora sufre un cambio de tono y ritmo muy repentino

Nota: 6/10

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