Zeta: Acción sobre explicativa

Dani de la Torre es un director que tiene las cosas claras en todo lo que ha hecho. Desde que le descubrimos en El desconocido, siempre ha sacado adelante obras que posiblemente parecían impensables en un cine español algo arcaico en cuanto a la espectacularidad. La sombra de la Ley o La unidad fueron el claro reflejo del pulso que tenía Dani de la Torre a la hora de rodar acción. También hizo una película mucho más relajada como es Live is life. Por eso cada estreno del director gallego suele tener a bien ser algo esperado por sus admiradores y todos aquellos que hemos ido descubriendo en su filmografía pequeñas pinceladas de su talento. Pero Zeta está lejos de ese buen hacer. Es cierto que el director sigue creando escenas de acción realmente bien rodadas, pero la cinta se cae por completo con un guion que hace aguas, explica la trama en cada oportunidad que tiene y Mario Casas está lejos del nivel que nos ha demostrado que puede estar en sus últimas películas. Una pena porque podría haberse convertido en una cinta de acción patrio más que resultona.

Mario Casas en Zeta

Mario Casas en Zeta

Zeta empieza bien, con una trama que se mueve alrededor del mundo en donde las cosas empiezan a torcerse al ir eliminando, poco a poco, a una serie de objetivos. Zeta tendrá que salir de un retiro para intentar solventar el asunto a la vez que descubre una verdad de un pasado que nunca fue. Lo cierto es que la sinopsis no pinta mal, el problema es que después de todo esto la cinta está vacia de emoción y de criterio. Nunca sabe realmente hacia donde quiere ir. Y el problema no es solo ese, sino que también, en todo momento, después de una gran secuencia de acción, los personajes se reúnen y comienzan escenas interminables donde los diálogos explicando cada proceso de la trama se hacen soporíferas y no aportan nada que no se pudiera haber hecho sin sobre explicar y sin tener al espectador durante veinte minutos escuchando conversaciones vacías. Y es que, después de eso, la cinta nos regala secuencias muy bien conseguidas y que consiguen levantar un poco el bajón de las conversaciones.

El personaje de Luis Zahera, que es importante en la trama de Zeta, está únicamente para poner nerviosos a nuestro protagonista, explicar cada uno de los siguientes movimientos que vamos a ver en la cinta y soltar algún chascarrillo como solo sabe hacer el bueno de Zahera. Y es que, si no os habéis enterado bien de la trama de la cinta, podéis poneros los momentos de Luis Zahera que ya os enteráis de todo. Mario Casas tampoco es que ayude demasiado porque el actor no se le ve cómodo en el rol que tiene en la cinta, donde tiene que estar en todo momento tenso, cabreado y agarrotado sobre sí mismo. Y es que creo que el guion de Oriol Paulo es complicado de rodar debido al exceso de diálogos y hacer que la acción se cuente a cuentagotas ayuda poco a una cinta que no explora el lado de espías ni el lado de una trama de corrupción.

Mario Casas y Luis Zahera en Zeta

Mario Casas y Luis Zahera en Zeta

En definitiva, Zeta se queda a medio camino entre lo que podría haber sido una gran aportación al cine de acción español y una película que no termina de despegar por sus problemas estructurales. La falta de emoción, la sobre explicación constante y unos personajes que no logran conectar del todo con el espectador lastran una propuesta que, pese a contar con escenas de acción destacables y el esfuerzo de su director, no termina de encontrar su sitio. Es una oportunidad perdida que deja con la sensación de que, con menos palabras y más riesgo, podría haber ofrecido mucho más al público.

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