Yo no moriré de amor: Retrato de una adolescencia fugaz

Tras la buena acogida en el pasado Festival de Málaga (4 premios, incluyendo mejor película española de la sección oficial) llega a nuestras pantallas Yo no moriré de amor, una firme candidata para los próximos premios Goya. Yo no moriré de amor es un duro drama sobre la pérdida de la adolescencia a manos de la enfermedad de un familiar, firmado con estupendo pulso por la debutante Marta Matute que también ejerce de guionista. Júlia Mascort (Un nuevo amanecer), Laura Weissmahr (Los aitas), Tomás del Estal (El cuco de cristal) y Sonia Almarcha (Subsuelo) son su impresionante, y plausible, elenco interpretativo.

Júlia Mascort y Laura Weissmahr en Yo no moriré de amor

Júlia Mascort y Laura Weissmahr en Yo no moriré de amor

En una típica familia actual, la cabeza de familia empieza a deteriorarse debido a un principio de Alzheimer. Toda la familia verá trastocada su vida debido a este incidente, pero es la pequeña del linaje quien más sufrirá las consecuencias. El guión es preciso como un reloj. Tras una escena de presentación, comienza un drama que se alarga en el tiempo, pero no en la duración. Los aproximadamente 6 años que abarca Yo no moriré de amor duran poco más de 90 minutos de metraje, algo que es de agradecer ya que no es una cinta facil ni alegre, es un drama muy realista y duro.

Matute usa un encuadre más estrecho de lo normal (1´1:66) para dar una sensación de agobio constante, que sumado al piso donde se narra gran parte del metraje (un escenario natural bastante angustioso), es la combinación perfecta para transmitir una sensación de malestar al espectador muy similar a la que vive la protagonista. Sorprende el uso del sonido en fuera de campo para dar acciones, en especial en la escena final. Tampoco pasan desapercibidas las metáforas visuales que se corresponden con la obra que está sufriendo esta familia enfrente de su casa. Sin lugar a dudas, una directora a tener en cuenta en un futuro cercano.

Júlia Mascort y Tomás del Estal en Yo no moriré de amor

Júlia Mascort y Tomás del Estal en Yo no moriré de amor

Otro punto fuerte, y ya van, es sus estupendo reparto. La joven Júlia Mascort nos deleita con un “tour de forcé” espectacular, donde la vemos madurar física y mentalmente durante el metraje. El momento en el baño, su reacción… y ese momento final fumando un cigarrillo con su padre, donde con poco dicen mucho, es merecedor de muchos premios este año. El eterno secundario Tomás del Estal aquí vuelve a demostrar que siempre hay que reparar en él. El momento final en el que sale de la habitación del hospital resume estupendamente su personaje en una frase. Sus silencios dicen más que sus palabras. Weissmahr y Almarcha están impecables como suelen estar siempre. La primera como una madre a la fuerza en muchos momentos (toda su primera aparición tras la enfermedad es memorable) y Almarcha transmitiendo estupendamente los dolores y delirios de una enfermedad que da mucho miedo tener que soportar.

En resumen, Yo no moriré de amor es un duro drama muy realista, que en algunos momentos roza el documental sobre la maduración forzada de un adolescente. Es una ventana a la realidad de mucha gente, que esta muy bien contada, sin adornos edulcorantes, y que no necesita de más metraje para transmitir su mensaje. Una de las cintas importantes de este año tan bueno en el cine español.

Lo mejor: La dirección y el guion de Marta Matute.

Lo peor: Es una película muy dura.

Puntuación: 10/10

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Share This