The Running Man: Turra de encargo

Las novelas o relatos cortos del maestro del suspense Stephen King siempre, o casi siempre, que ha sido adaptados a la gran o pequeña pantalla, han resultado muy lucrativos para Hollywood. En este 2025 son varios los que nos han asaltado en los cines como La vida de Chuck o La larga marcha. Ahora le toca al turno a The Running Man, una adaptación que ya gozó de otra versión anterior en 1987 protagonizada por Arnold Schwarzenegger (Fubar) bajo el título de Perseguido. Este nuevo The Running Man viene avalado por un director de culto como es Edgar Wright (Última noche en el Soho) y por un reparto encabezado por la estrella del momento Glen Powell (Twisters), al que acompañan nombres como Josh Brolin (Weapons) o Colman Domingo (Estado eléctrico). El resultado es una cinta de acción reiterativa, con apenas sello de su autor, que se olvida a los pocos minutos a pesar de su insistencia en recalcar todos los problemas y maldades a las que vamos a llegar si nadie lo remedia.

Glen Powell en The Running Man

Glen Powell en The Running Man

En un futuro cercano la gran mayoría de la sociedad está alienada y muchos no llegan a fin de mes. La televisión ofrece concursos donde el concursante, a cambio de jugarse la vida mayormente, pueden ganar una cantidad considerable de dinero. A uno de ellos, el más peligroso pero en el que botín es estratosférico, llega el protagonista. Y no contaremos más para no revelar ¿sorpresas?. The Running Man adapta la novela con mucho más rigor que la versión de 1987 pero esto no quiere decir que sea mejor. El mensaje se subraya en cada escena como si el espectador no lo hubiera visto en la anterior. Que siiiii, que la IA es mala, que los de la televisión son muy malos y engañan al pueblo, que en la resistencias somos más pero casi todos estamos dormidos …

Wright firma un encargo. En algunos momentos con mucha pasión, las secuencias del hotel o la casa de Michael Cera (La trama fenicia) así lo denotan. Pero en otras parece que pone el piloto automático, y eso se nota por que no existe un montaje tan fino, muchas veces al ritmo de la música, como sí ocurría en otras obras suyas como Baby Driver. The Running Man termina saturando con tanta acción, tanta salida y entrada de personajes (algunas estrellas salen apenas 2 minutos en pantalla), y un final al que llegas colmado, y donde ya te da igual si lo que ves es IA o real. Y es que son su 133 minutos terminan atiborrando al espectador.

Josh Brolin en The Running Man

Josh Brolin en The Running Man

Glen Powell demuestra porque es la nueva estrella de Hollywood. Tiene un carisma impecable y eso consigue que el espectador empatice con él. Y como héroe de acción va camino de convertirse en uno de los grandes (ha tenido al mítico Tom Cruise como maestro). Brolin nos regala otro gran villano, un poco pasado de vueltas, y el resto del elenco apenas se le puede catalogar de secundarios porque algunos apenas aparecen menos de 10 minutos en pantalla. Mención especial para el siempre correcto Lee Pace (Fundación), personaje constante en el metraje pero hasta los 5 minutos finales su rostro está oculto bajo una máscara.

En resumen, The Running Man es una propuesta que apuntaba maneras gracias a todos los responsables que había implicados y el texto del que partía. Pero finalmente se queda en un intento fallido de blockbuster que arranca muy bien y poco a poco va agotando al espectador.

Lo mejor: Las secuencias del hotel y la casa de Michael Cera.

Lo peor: La reiteración de su mensaje.

Puntuación: 4/10

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Share This