Siempre es invierno: El frío que traspasa la pantalla

Seguimos con resaca emocional tras la bella Saben aquell dirigida por David Trueba (El hombre bueno). Por lo tanto, desde entonces estábamos ansiosos por ver su nueva película protagonizada por David Verdaguer (Muy lejos), Isabelle Reauld (Dos fugitivos) y Amaia Salamanca (Muertos S.L.), con la esperanza de que nos robara el corazón como sí lo hizo el biopic de Eugenio. Siempre es invierno, adaptación de la novela Blitz del propio David Trueba, narra como Miguel, arquitecto paisajista, viaja a Bélgica junto a su novia Marta para participar en un congreso. En este viaje se termina su relación, y tras esta ruptura Miguel decide quedarse unos días más tratando de recomponerse. Y es allí donde conoce a Olga, una mujer que trabaja como voluntaria en el congreso de arquitectura y su vida toma otro rumbo.

Amaia Salamanca y David Verdaguer en Siempre es invierno

Amaia Salamanca y David Verdaguer en Siempre es invierno

Siempre es invierno comete el error de ser demasiado correcta y en ciertos momentos algo fría, contagiándose por lo tanto de la misma Bélgica y de su propio título. Estamos ante esa clase de películas en las que no hay nada terrible, pero tampoco algo demasiado bueno, es decir alguna escena, diálogo o momento por la cual recordaríamos esta cinta en un futuro. Ciertas conversaciones entre personajes resultan interesantes, y hasta ingeniosas, pero surgen de manera algo forzada, o bien no encuentran su momento adecuado.

La relación más importante de toda la cinta, la que surge entre los personajes de David Verdaguer e Isabelle Reauld, no llega a ser del todo creíble y cuesta entender en qué momento surge esa conexión entre ambos. ¿Un billar, una ligera conversación y un poco de alcohol por medio? Los arcos de ambos son demasiado planos y cuesta creer lo que pasa al final (y no entraremos en spoilers). Sin embargo, las actuaciones de ambos son sobresalientes pero tal vez la química entre ellos no acaba de traspasar la pantalla. Sus secundarios realizan trabajos notables, destacando a Amaia Salamanca, Jon Arias (Chacal (2024)) o el siempre simpático Vito Sanz (El refugio atómico).

David Verdaguer e Isabelle Renaud en Siempre es invierno

David Verdaguer e Isabelle Renaud en Siempre es invierno

Con respecto a la narración, David Trueba se centra en el mes de enero donde ocurre la trama de la ruptura y la breve pero intensa relación con Olga y tras ello decide hacer un recorrido por todos los meses del año hasta llegar a diciembre. Esto resulta algo apresurado, o incluso podríamos sospechar que se ha recortado de manera rápida en edición para que la cinta no se eternizara. De esta manera, al espectador le puede costar conectar, o entender al protagonista, perdiendo la película emoción y siendo bastante predecible. Sin embargo, siempre hay que elogiar la elegancia de David Trueba a la hora de dirigir y sus planos siempre cuidados. Todo tan correcto que en ciertos momentos puede carecer de personalidad, o de la profundidad necesaria para que remueva al espectador.

En resumen, Siempre es invierno es una película agradable, entretenida pero que puede dejar al espectador algo frío e indiferente, pero tal vez eso sea parte de la intención de su autor.

Lo mejor: David Verdaguer y la dirección de Trueba.

Lo peor: El arco de los personajes y su montaje.

Puntuación: 6/10

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