Romería: La Carla vuelve pisando fuerte

Carla Simón impactó de una manera inigualable en el panorama cinematográfico gracias a su ópera prima Verano 1993, cosechando innumerables premios, entre ellos 3 goyas (mejor dirección novel, mejor actor de reparto y mejor actriz revelación) o mejor ópera prima en la Berlinale de 2017. Su primera película narraba su propia historia a través del personaje de Frida, una niña de seis años que pasa su primer verano con su nueva familia adoptiva tras la muerte de su madre. Años después, Carla Simón (Alcarràs) firma su tercer largometraje Romería que supone una continuación de la anterior, y esta vez plasma la vida de Marina, que viaja a Vigo para conocer a la familia de su padre, que murió de sida como también su madre, cuando ésta era todavía muy pequeña.

Llúcia Garcia en Romería

Llúcia Garcia en Romería

Su directora conecta estas películas de una manera sensacional a través de una belleza visual y una sensibilidad inigualables junto a una voz en off que mantiene al espectador atento a la historia de una joven Carla Simón que pronto iniciaría sus estudios de cine. Romería combina a la perfección la cotidianeidad de una familia con sus secretos y su constante intento de aparentar ser una familia feliz, y una visión poética a través de imágenes y diálogos entre sus personajes. Todo ello nos adentra en el mundo más personal de Carla Simón y va generando, a medida que avanza la obra, más interés en saber qué sucedió exactamente en esa familia y sobre todo cómo esa adolescente va enfrentándose a unas verdades y a una madurez que ella no eligió.

Romería cuenta con unas actuaciones estelares y repletas de verdad, tanto por parte del elenco más juvenil como por el ya consagrado. Su protagonista, Llúcia García debuta en esta película y parece que lleve toda la vida dedicándose a esto. La cámara la adora y Carla Simón acertó de lleno eligiéndola para uno de los papeles más importantes de su vida. También cabe destacar a unos magníficos Tristán Ulloa (La viuda negra), José Ángel Egido (Reina Roja) o Myriam Gallego (La Moderna) que, aunque sin mayor sorpresa para lo que nos tienen acostumbrados, vuelven a demostrar lo camaleónicos que son en cada uno de sus personajes.

Llúcia Garcia y Tristán Ulloa en Romería

Llúcia Garcia y Tristán Ulloa en Romería

Romería a pesar de resultar una obra maestra en sus dos primeras partes de la película, resulta algo desconcertante en su tramo final al elegir su directora un rumbo, que aunque original, es bastante arriesgado y que no termina de funcionar del todo. Se trata de una elección que habiéndola incluido a lo largo de toda la historia habría resultado mucho más estimulante y natural.

La última obra de Carla Simón es una película bella, intrigante y llena de inspiración para futuras y futuros cineastas, donde la naturalidad y la verdad son rodadas de una manera ante la que solo nos podemos quitar el sombrero (salvando ese último tramo que sin ser considerado malo, es simplemente menos acertado).

Lo mejor: Su protagonista Llúcia García y sus dos primeros actos.

Lo peor: Su parte final que eclipsa su potencial de obra maestra.

Puntuación: 9/10

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