Mi querida ladrona: La Robin Hood de nuestra era

En la sencillez residen las mejores historias y si son de origen francés mejor que mejor. O eso ocurría hace tiempo. El director Robert Guédiguiane (Que la fiesta continúe) vuelve con su nueva película Mi querida ladrona, protagonizada por Ariane Ascaride (Divertimento), Jean-Pierre Darroussin (Juliette en primavera), Gérard Meylan (La casa junto al mar) y Grégoire Leprince-Ringuet (Un año difícil), entre otros. En esta ocasión su director opta por una historia sencilla que gira alrededor de María que trabaja como ayudante en domicilios de distintas personas mayores. Su mayor sueño es ver a su nieto lograr ser un gran pianista, y para ello traspasará ciertos límites.

Ariane Ascaride y Jean-Pierre Darroussin en Mi querida ladrona

Ariane Ascaride y Jean-Pierre Darroussin en Mi querida ladrona

Mi querida ladrona revive el mito de Robin Hood encarnado en María, pero con una ligera diferencia: roba para ayudar a los más desfavorecidos (en este caso su nieta para que progrese con el piano) y también para ella, aunque solo sea poco dinero y unas ostras que saben a gloria. Robert Guédiguiane refleja dentro de este drama social tanto la precariedad como el tema de la soledad cuando llegamos a cierta edad, y logra llegar de manera efectiva (aunque poco profunda y emotiva) al espectador a través de los diferentes personajes y sus tramas. Sin embargo, se incluye una historia romántica como si de un pegote se tratara: un «affair» que comienza de manera abrupta, incluso sin mucho sentido y que no acaba de ser del todo creíble. El director debería haber prescindido de ese romance y tal vez centrarse en otros personajes de manera más profunda para tocar la fibra del espectador, ya que Mi querida ladrona acaba pecando de una obra demasiado correcta y carente de una verdadera emotividad. Una clara demostración de lo que debería haber sido: menos es más.

Grégoire Leprince-Ringuet y marilou aussilloux en Mi querida ladrona

Grégoire Leprince-Ringuet y marilou aussilloux en Mi querida ladrona

Las actuaciones de los actores resultan como siempre uno de los puntos fuertes de las obras de Guédiguiane: su verdad, naturalidad y ternura transmiten al espectador paz a lo largo de todo el metraje y logran darle color a historias algo lineales y monótonas. Su protagonista Ariane Ascaride es el gran atractivo de esta película y de hecho su presencia consigue elevar la obra con su carisma en cada escena, y logra que, a pesar de sus acciones de dudosa ética, empaticemos con ella y demos el aprobado a esta Robin Hood tan única y llena de buenas intenciones.

En definitiva, Mi querida ladrona es una película agradable, entretenida y con extraordinarias actuaciones, aunque acaba pecando de ser demasiado sencilla cuando sus personajes, así como su trama principal pedían a gritos algo más complejo, profundo e incluso emotivo y no tan frío.

Lo mejor: Ariane Ascaride.

Lo peor: Se queda en general a medio gas.

Puntuación: 6/10

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