Tras la estupenda Diamantes en bruto, los hermanos Safdie decidieron tomarse un descanso de trabajar juntos y cada uno tomó su camino. Benny Safdie, estrenó hace unos meses la correcta, sin más, The Smashing Machine, mientras que Josh Safdie presenta ahora la muy interesante, y superior, Marty Supreme. Marty Supreme supone un vehículo para el lucimiento de su estrella Timothée Chalamet (A Complete Unknown), quien ya esta ganando todos los premios posibles, a la espera del Oscar. Acompañan al neoyorquino en el reparto la imprescindible Gwyneth Paltrow (Vengadores: Endgame) y la sorprendente Odessa A’zion (Until Dawn).
Basada libremente en la autobiografía de Marty Reisman, The Money Player, Marty Supreme cuenta la historia de un pobre “diablo” obsesionado con ganar un torneo mundial de Ping Pong (tenis de mesa), donde su mayor rival es el jugador japonés. Debido a su forma de ser, su “aventura/viaje” se complicará hasta límites insospechados. Esta es la trama principal de este producto hecho a medida de su protagonista, algo que ya ocurrió con la cinta del otro hermano Safdie. Aunque aquí la historia tiene ciertos ecos a la última cinta de ambos, Diamantes en bruto. Ambos personajes son iguales de insoportables, fantasmas y farfulleros, aunque el interpretado por Chalamet, quizá tenga un punto más divertido, y algo de corazón, de ahí que este Marty Supreme esté más cerca de la comedia que del drama. A pesar de tener cierta originalidad, la estructura de Marty Supreme es muy típica, y en algunos momentos recargada. No llega aburrir, gracias a sus trepidante ritmo, pero hay pasajes que se podían haber suprimo para reducir su extensa duración (149 minutos).
Tras visionar Marty Supreme podemos afirmar que quizá sea Josh quien tiene más talento de los dos hermanos. Ha rodado en formato analógico, en 16 y 35 milímetros, lo que dota a la película de unas texturas y una fotografía que le sientan de maravilla para recrear la época de los años 50/60 en los que se enmarca la historia. Tambien hay que aplaudir la idea de usar música anacrónica para añadir más ritmo al metraje. Imprescindibles el Forever Young de Alphaville con el que prácticamente se abre la cinta y Everybody Wants to Rule the World de Tears for Fears, con el que se cierra.
El propio Josh Safdie confesó que cuando escribió el guión de Marty Supreme tenía en mente a Chalamet, y parece que el protagonista de Dune se lo tomó muy enserio. Aparte de la caracterización física, esas gafas que empequeñecen sus ojos y ese cuerpo de tirillas, el actor neoyorquino consigue transmitir toda su rabia, egoísmo y chulería que el personaje desprende, en cada una de las secuencias. Se puede convertir en odioso en algunos momentos, porque podemos apuntar que borda el personaje y se merece todos los premios.
En resumen, Marty Supreme es una buena película pero tampoco revoluciona el genero. Basa todo su argumento una serie de aventuras protagonizadas por un personaje detestable pero al que se le coge cariño, y eso se debe al buen hacer del actor Timothée Chalamet, quién es prácticamente LA PELÍCULA.
Lo mejor: Chalamet.
Lo peor: Su innecesaria duración.
Puntuación: 8/10


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