La trama fenicia: Salvada por la comedia

Wes Anderson (Asteroid City) es de esos directores que divide al público: colecciona tanto fans incondicionales como detractores sin piedad. Es de esos cineastas fieles a su estilo, y aunque siempre cuenta historias muy diferentes, todas tienen algo en común: lo visual, que ya es su sello inconfundible, contando sus películas con los encuadres más bellos, cuidados y logrados, así como con personajes de lo más excéntricos, lo cual los hace únicos.

Wes Anderson vuelve a incluir estos elementos tan suyos en su nueva película La trama fenicia, contando con un casting estelar entre el que cabe destacar a Benicio del Toro (Reptiles), Mia Threapleton (La gran exclusiva), Michael Cera (Dream Scenario), Bryan Cranston (The Studio), Tom Hanks (Here (Aquí)), Scarlett Johansson (Transformers One) y Benedict Cumberbatch (Doctor Strange en el multiverso de la locura), entre otros.

Benicio Del Toro y Mia Threapleton en La trama fenicia

Benicio Del Toro y Mia Threapleton en La trama fenicia

La trama fenicia juega sobre seguro, es decir su director sabe lo que le ha funcionado hasta ahora y sigue esa misma fórmula sin arriesgar mucho. Esta nueva aventura en el mundo colorido y detallista del cineasta americano cuenta la historia del magnate Zsa-zsa Korda (del Toro), un rico empresario que tras haber sido víctima de una serie de intentos de asesinato, decide hacer heredera de su fortuna a su hija Liesl, con la que se ve envuelto en una trama de espionaje. A pesar de premisas interesantes, las películas de Wes Anderson (y esta no es una excepción) no se caracterizan por guiones redondos, y parece que todo su talento y energía se centran en encuadres y detalles estéticos absolutamente perfectos, echándose en falta el equilibrio que en toda película debería existir. Y justo esto ocurre de nuevo en La trama fenicia: a pesar de una estética impecable (de las mejores de sus últimas obras) su historia no logra estar a la altura y aunque comienza con un primer acto brillante con la presentación de los personajes principales (atentos a los hijos del personaje de Benicio del Toro y las flechas), todo ello se va desinflando a medida que avanza la trama. El espectador podría llegar a perder el interés, ya que el conflicto no llega a ser del todo convincente, y sus múltiples encuentros de los personajes, aunque divertidos, pueden llegar a percibirse algo repetitivos. Además resulta abrumadora a nivel estético, lo que hace que el espectador llegue cansado a su final.

Sin embargo, uno de los elementos más favorables de La trama fenicia es la comedia, que resulta la clave para decidir no abandonar la sala de cine, le ayuda a fluir, genera impulso de una escena a otra y alivia la trama algo pesada. Sus diálogos son ingeniosos, desternillantes y probablemente lo que más brille junto a la siempre perfecta estética «andersiana». Estos diálogos no tendrían sentido sin unos personajes con arcos muy bien trabajados, carismáticos y que no serán fácilmente borrados de nuestras mentes.

Benedict Cumberbatch en La trama fenicia

Benedict Cumberbatch en La trama fenicia

Wes Anderson sabe que en todas sus películas contar con los mejores actores de la industria es un «must» que le garantiza parte de su éxito: el trío que conforman Benicio del Toro, Mia Threapleton (¡¡la hija de Kate Winslet!!) y Michael Cera es una absoluta delicia y resultan un hilo conductor muy acertado para una trama que acaba siendo algo agotadora. Los demás actores secundarios también aportan frescura a la película como el dúo Hanks-Cranston (el duelo del básquet es una de las mejores escenas) o los personajes algo curiosos de Bill Murray (Cazafantasmas: Imperio helado) o Willem Dafoe (Nosferatu (2024)) (hagan lo que hagan, siempre estarán perfectos).

La trama fenicia es visualmente estimuladora, impecable y una auténtica obra de arte digna de ser expuesta en el Louvre o en el Museo del Prado. Sin embargo, su guión resulta algo irregular, su historia algo cargante, aunque esto salvado en gran parte tanto por su estética, sus geniales personajes y la vis cómica impregnada en toda la cinta.

Lo mejor: La estética made in Wes, sus personajes y la comedia.

Lo peor: Su historia resulta en ciertos momentos cargante y repetitiva.

Puntuación: 7/10

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