Enésima versión de la maldición de la momia que llega a la pantalla bajo el título de La momia de Lee Cronin. Esta vez han usado el nombre de su director en el titulo para que el espectador no la confunda con la inminente nueva entrega de la franquicia protagonizada por Brendan Fraser (Familia de alquiler) o los clásicos inmortales del estudio Universal sobre el monstruo, pues esta versión pertenece a Warner y New Line Cinema. Lee Cronin (Posesión infernal: El despertar) se deja domar por sus productores en esta aburrida y poca terrorífica nueva reinvención protagonizada por el irlandés Jack Reynor (La pareja perfecta), la española Laia Costa (La rueda del tiempo) y la egipcia palestina May Calamawy (The Actor). La momia de Lee Cronin es un producto que viene con intención de reventar la taquilla (y lo conseguirá) pero dista mucho de todo lo que se está vendiendo.
Una familia afincada en Egipto por trabajo ve como su hija desparece dejando escasas pistas. 8 años después, la acción se desplaza a Nuevo México, y la hija reaparecerá para perturba a su familia. Esta es básicamente la línea argumental de La momia de Lee Cronin, una historia más cercana al thriller y al misterio que a una cinta de terror puro y duro. De hecho, la trama es ¿Qué ocurrió con Katie? Y sobre ella, de vez en cuando, nos van dando pinceladas de terror, muy en sintonía con El exorcista (¿Por qué mi hija es así?), que son las más atractivas del argumento. Al margen de estar más o menos cerrada, han dejado las semillas suficientes para ampliar el universo a más películas, y el personaje más interesante, el de la detective interpretada por Calamawy es «caviar” para ello. La momia de Lee Cronin es un guion que parece hecho de retales de tramas que funcionaron en otras cintas, y que aquí solo terminan por aburrir al espectador.
Cronin, que tampoco es que sea el director mega estrella que nos tratan de vender, esta baja la batuta de James Wan y Jason Blum, que son quienes realmente le han marcado la línea editorial a seguir. El gamberrismo y la mala leche queda para el último tercio de la película, donde Cronin recupera el poder y nos regala un festival muy divertido con dentadura postiza de por medio. A mitad de cinta también tiene una secuencia plausible, donde un cortauñas juega un factor fundamental, pero es como una especie de anticipación de tercer acto. Tampoco ayuda que quiera rendir tanto tributo a El exorcista. Es tal el «impuesto”, que se acerca más a una parodia de Expediente Warren, que a un homenaje a la cinta de Friedkin. Una buena idea es el uso de las típicas vendas de las momias, que no vamos a revelar, pero que resulta interesante el tratamiento que le han dado (como nace y lo que ocurre con ellas).
Costa se supone que es un personaje principal, pero pierde interés durante todo el segundo acto en favor de la verdadera protagonista de la cinta, Calamawy. La primera interpreta a una madre coraje que quizá se haya terminado de desdibujar en el montaje, mientras que la segunda lleva el peso de la investigación, y sin tener toda la profundidad necesaria que se deja entrever (otra vez el montaje), resulta más atrayente para el gran público. Reynor se limita a poner cara de intriga cuando algo es revelado y cara de tristeza cuando sus hijos sufre. Y la sorpresa de la cinta es la niña que interpreta a la momia del titulo, Natalie Grace (1923), que al margen de soportar el increíble maquillaje que lleva, da bastante grima con cada uno de sus movimientos.
En resumen, La momia de Lee Cronin va más enfocada al público más mainstream (no hay problema en ello) por lo que es un producto más convencional de lo esperado (es aburrido, y eso es un problema). Quieren crear un nuevo universo similar al de los Warren y eso no va bien. Aun así, y a pesar de sus 133 minutos de duración, la cinta será un éxito y en breve tendremos una secuela, pues el público al que va dirigido es demasiado joven como para recordad que vieron el pasado verano.
Lo mejor: Su tercer acto
Lo peor: Tener que esperar 100 minutos para ver lo mejor de cinta,
Puntuación: 3/10


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