La asistenta: Durmiendo con su enemigo

Con más de veinte millones de ejemplares vendidos, el fenómeno global literario llega a la gran pantalla. La asistenta de Freida McFadden se materializa con las caras de la solicitada Sydney Sweeney (Echo Valley), la divertida Amanda Seyfried (El largo río de las almas), y el guapazo Brandon Sklenar (La cita), todos ellos dirigidos por el artesano Paul Feig (Otro pequeño favor). La asistenta es un thriller psicológico que te atrapa en la butaca desde sus primeros minutos debido sus innumerables giros. Si revienta la taquilla, tal y como se prevé, la saga continuará ya que hay dos novelas más y un relato corto, de momento.

Sydney Sweeney en La asistenta

Sydney Sweeney en La asistenta

Una familia adinerada y con una hija pequeña requiere de los servicios de una asistenta interna para el día a día. La chica contratada tiene un pasado oscuro. Esto es lo único que necesitan sobre La asistenta, un guion con más giros que el centrifugado de una lavadora. La guionista Rebecca Sonnenshine (The Boys), curtida en la televisión, y especialista en culebrones juveniles, no da tregua al espectador, ya que cada diez minutos, aproximadamente, la historia gira o surge una revelación, algo que mantiene al espectador en tensión constante durante sus excesivos 131 minutos.

Excesivos minutos (pues algunas situaciones se alargan sin necesidad) pero en ningún momento aburridos. El bueno de Feig conoce bien al respetable y el tipo de producto en el que está. Se apoya en una dirección muy tramposa y juguetona, que recuerda mucho a otra cinta suya titulada Un pequeño favor. Y atentos a ese clímax final donde Feig se desata y nos ofrece un festival violento de lo más divertido (no revelaremos la situación, pero ocurre en una habitación y el cordero se convierte en león).

Amanda Seyfried en La asistenta

Amanda Seyfried en La asistenta

Parte del éxito de La asistenta reside en su reparto. Todos son muy conscientes del tipo de producto en el que están y se lo pasan bomba. Sweeney con su rostro cuasi triste va de menos a más. La mirada del plano final es exquisita y nos deja con ganas de más. De Sklenar mejor no contar nada, pues cualquier adjetivo puede revelar información, pero es muy resultón. Y quien se lleva todos los aplausos es Seyfried, quien da rienda a sus histrionismo durante los dos primeros actos de la cinta y es una verbena constante. Estamos deseando que regrese a escena para ver cómo nos sorprende, divertidísima.

En resumen, La asistenta es todo aquello que nos han vendido y promocionado desde que se anunció la adaptación para la gran pantalla. Va a ser uno de los éxitos del año, y esperemos que den luz verde a la adaptación de la segunda novela, pues cuando acaba, salimos de la sala queriendo saber más de cómo continua este culebrón, que a pesar de cerrar la historia principal, deja la puerta abierta a una continuación directa con los secundarios de esta o una nueva aventura de esta “asistenta”.

Lo mejor: Es muy loca y divertida.

Lo peor: Su duración.

Puntuación: 7/10

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