Seguramente muchos vayan a ver El drama por sus dos protagonistas, independientemente de lo que suceda en pantalla. Zendaya y Robert Pattinson se han ganado ese derecho de ser actores capaces de llenar salas de cine y cuyas agendas, seguramente, sean de las más solicitadas del séptimo arte, no solo los vemos aquí, sino que también van a compartir pantalla a lo largo del año con La Odisea y Dune Parte III. En El drama no hacen más que certificar que son dos de los mejores actores de su generación, que son unos camaleones interpretativos y que pueden sostener sobre sus hombros cualquier tipo de película. Aquí los vemos interpretar a una pareja que se conoce en unas curiosas circunstancias y los acompañamos hasta el día de su boda, una boda que pinta que va a ser todo lo feliz que deberían ser estos actos, pero donde algo no va bien y hará que todo pueda tambalearse. Y hasta aquí puedo leer, porque si algo tiene El drama es sorpresa y poner en el disparadero una conversación muy típica sobre si conocemos todo el uno del otro, pues dar el paso a querer pasar toda la vida con una persona es un paso muy importante. El drama consigue mantener la atención en todo momento, pero si que es cierto que muchas de las situaciones que propone no hacen más que repetirse para que cojamos la idea de la cinta.
Uno de los principales problemas de cine actual es que muchos intentar contar historias que no dan para más de hora y media. Se empeñan en querer contar todo con pelos y señales, alargar el metraje en exceso y hacer que lo que iba bien termine cayéndose por culpa de no saber donde cortar. El drama no se salva de esto. La cinta dura hora y cuarenta minutos, un metraje más que permisivo para disfrutar de una historia compacta y donde parece que nada se va a alargar en exceso. Pero nada más lejos de la realidad, una vez que la cinta ha mostrado todas sus cartas y donde, supuestamente, la acción de esta debería ir desencadenándose sin miramientos, la cinta cae en una serie de decisiones algo rocambolescas, predecibles y repetitivas para que el espectador entienda cual es el punto al que quiere llegar el director. Pero es una cinta donde no hace falta dar todo masticadito al espectador, pues es fácil de seguir. Sus primeros minutos consiguen enganchar por la química de los dos protagonistas, porque la trama es interesante y quieres ver hacía donde va todo, pero hay escenas que no vienen a cuento dentro de la propuesta.
Pero aún así, El drama es una cinta notable. Es una cinta que plantea cuestiones interesantes sobre el matrimonio, la pareja y los secretos que guardamos todos. Esta diseñada para crear estos diálogos al salir del cine, durante la cena o durante el paseo hasta casa para seguir conociendo a la persona que tenemos al lado. Al final El drama es una cinta divertida, con un humor negro completamente desatado en donde no sabremos si reírnos o no porque hay situaciones donde puedes soltar una risa tonta donde no procede. Y es que los dos protagonistas, Zendaya y Robert Pattinson, están pasándoselo en grande. Los dos consiguen llevar el peso de la historia sin despeinarse, saben medir perfectamente los tempos del drama y la comedia para ir de su mano. Ambos también saben muy bien cuando generar tensión y malestar en el espectador. Los secundarios que los acompañan cumplen bien, destacando, como siempre, a la inmensa Alana Haim, a la que pudimos ver en Licorice Pizza y en Una batalla tras otra. Haim es el punto necesario entre los dos protagonistas para que las cosas fluyan. Tiene momentos de aplauso.
En definitiva, El drama funciona mejor cuando confía en la premisa y en el magnetismo de sus dos protagonistas que cuando insiste en subrayar una y otra vez sus ideas. No es una película redonda, pero sí tiene la suficiente personalidad, mala leche y encanto como para generar una conversación al finalizar la proyección. Puede que no todo lo que propone llegue con la misma precisión, pero cuando acierta lo hace de lleno, y eso basta para que merezca la pena pagar la entrada.


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