Yorgos Lanthimos. El director griego consiguió con su cine colocarse como uno de los directores más admirados en el mundo. Canino, Alps, Langosta o El sacrificio de un ciervo sagrado fueron buena muestra del talento del director que conseguía incomodar con su cine a la vez que lanzaba una crítica voraz a la sociedad. Con la fama, como todo, Hollywood llamó a su puerta y así nos regaló dos de sus películas más comerciales: La favorita y Pobres criaturas. La segunda, en concreto, consiguió el León de oro en el Festival de Venezia. El problema con Yorgos Lanthimos ha podido llegar en que ha comenzado a sacar película casi de forma consecutiva, sin dar tiempo para respirar y eso ha resentido un poco su cine. Kind of Kindness, en donde el director parecía que quería volver a sus orígenes, no consiguió lo esperado siendo una cinta densa que iba de más a menos. Muchos ya comenzábamos a dudar de volver a ver el talento del griego que parecía más preocupado por sacar películas sin parar que por su calidad. Bugonia ha llegado con el run run del públicopor el miedo de ver una nueva obra de Lanthimos lejos de su calidad, pero nada más lejos de la realidad, Bugonia es puro Yorgos Lanthimos en estado puro. Una cinta donde las conspiraciones, las falsas apariencias y la violencia propias del director se dan la mano para una cinta que si tiene la calidad de sus obras más aclamadas. Una sátira completamente desbocada.
Bugonia es un remake de una cinta surcoreana que relata, básicamente, lo mismo. La historia de Bugonia gira en torno a dos hermanos que raptan a una alta ejecutiva, pensando que es una extraterrestre y que viene para destruir la tierra. Y dejaremos hasta aquí la sinopsis. Yorgos Lanthimos sabe coger como nadie un tema potente y lanzarlo al público de una manera única, ya lo hizo con Langosta, donde hablaba sobre cómo no encontrar el amor podría convertirnos en bichos. Aquí lanza un mensaje bastante potente sobre la sociedad que estamos viviendo en donde nos cuesta nada y menos creernos las cosas, dar por verdad lo que pone alguien en una red social o pensar que tenemos la verdad absoluta. Todo esto, por cierto, se ha estado dando en los EEUU de los últimos años, en especial desde la llegada de Donald Trump al poder. Ya cualquier noticia, cualquier post o cualquier conversación fuera de contexto puede ser cogida como verdad y comenzar a lanzar alarmas contra todo. Y esto lo refleja perfectamente el director griego, poniendo a esta pareja de hermanos como conspiranoícos que quieren destapar esa verdad cueste lo que cueste. Y es que la cinta se mueve perfectamente en esa comedia negra que tan bien acostumbrados nos tiene Lanthimos. Y su tramo final está completamente desbocado ofreciendo algunas de las imágenes más impactantes de su filmografía.
Y es que volver a ver al bueno del director dentro de este tipo de cine es una gozada porque se nota que disfruta como un enano. La violencia sigue estando presente dentro de toda la cinta, en cualquiera de sus formas, pero la física sigue siendo la reina de la función. Y es que Lanthimos no escatima en poner a sus personajes al borde de la tortura total, algo que puede sacar a más de uno de la cinta, ya que el respeto que tiene por ellos muchas veces es nulo. Pero los elegidos para aguantar todo lo que les echen encima no son otros que Emma Stone y Jesse Plemons. La primera es, posiblemente, una de las mejores actrices de la actualidad, sino la mejor, y que papel que le pongas delante, papel que lo saca con creces. Ya puede hacer comedia, drama, acción o un musical, la versatilidad de Emma Stone es infinita. Y Jesse Plemons es un actor infravalorado. Es cierto que quizás está anclado a un tipo de cine, pero si le pones delante cualquier personaje también sabe sacar lo mejor de sí mismo. Recordemos a ese personaje histórico que se marca en Noche de juegos. Los dos están espectaculares, pero es algo que Lanthimos sabe hacer perfectamente, sacar el máximo de sus actores, los cuales ya han conseguido premios gracias a sus papeles.
En definitiva, Bugonia supone un regreso triunfal para el Lanthimos más provocador y original, confirmando que aún le queda mucho que decir y que su cine sigue siendo arriesgado. La película no solo entretiene, sino que también invita a la reflexión sobre el mundo actual y nuestra capacidad (o incapacidad) para distinguir la verdad entre el ruido. Si alguien dudaba de que el director griego pudiera volver a sorprendernos, aquí tiene la prueba de que sigue en plena forma, manteniendo su sello inconfundible y esa capacidad de incomodar mientras nos hace reflexionar.


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