Black Phone 2: Pesadilla en Lago Alpine

Con un presupuesto estimado de 18 millones de dólares y unas excelentes críticas en sus pases previos Black Phone amansó más de 160 millones de dólares en la taquilla mundial, así que sus responsables no se han hecho rogar y aquí tenemos tan esperada secuela. Titulada para la ocasión con el original nombre de Black Phone 2, esta entrega aprovecha varios huecos de la primera para plantear su argumento. Repite tras la cámara el solvente Scott Derrickson (El abismo secreto) y delante de ella los “niños no tan niños” Mason Thames (Cómo entrenar a tu dragón (2025)) y Madeleine McGraw (La maldición del colgante), y el imprescindible villano interpretado por Ethan Hawke (Dejar el mundo atrás).

Ethan Hawke y Madeleine McGraw en Black Phone 2

Ethan Hawke y Madeleine McGraw en Black Phone 2

Tras un prólogo que tiene lugar en 1957, y que conectará con la historia principal, arranca Black Phone 2. Han pasado un par de años de los hechos acontecidos en el original y ahora estamos en los 80. El protagonista vive con un ansiedad postraumática que le ha convertido en un violento y en un “fumeta”. Pero es su hermana, y aquellas revelaciones, quien toma el protagonismo de esta secuela mucho más fantástica y sobrenatural que su predecesora. Sin revelar mucho sobre el argumento apuntaremos que está conecta estupendamente con la primera película y va rellenando aquellos huecos que dejaron a la interpretación del espectador (la madre de los protagonistas, el “don” de la protagonista…). Black Phone 2 se puede considerar, salvando las distancias, un homenaje/remake encubierto del clásico Pesadilla en Elm Street. Tambien hay que apuntar que la cinta tarda en arrancar y que el primer acto se hace eterno, ya que introducen muchos personajes y todos ellos quieren explicar el porqué de su presencia.

El director de Líbranos del mal se mueve como pez en agua en el género y vuelve a recurrir a la imagen grabada en 16mm o Super 8 para general mal rollo. Derrickson nos compone una atmósfera malsana carente de sustos, que tampoco le hacen falta. Black Phone 2 peca de tardar en mostrar al villano y centrarse más en el drama durante su primer acto principalmente y parte del segundo. Pero el tercero es el festival que el espectador de este tipo de género está esperando, un enfrentamiento antológico entre el bien y el mal, con un clímax de aplauso en lago que da subtítulo a esta crítica.

Mason Thames y Ethan Hawke en Black Phone 2

Mason Thames y Ethan Hawke en Black Phone 2

La gran revelación de esta secuela es McGraw. No solo porque ella lleva el peso de toda la cinta sino por lo bien que transmite la sensación de agobio de todo lo que le está ocurriendo. Ese momento final, al teléfono cerrando la historia, es magnífico. Thames se le nota más maduro, al igual que su personaje, pero queda totalmente eclipsado ante McGraw, y ambos son capaces de eclipsar al villano de la cinta (Hawke), un personaje que pierde bastante presencia respecto a la cinta original.

En resumen, Black Phone 2 es un complemento interesante a la primera entrega pero que no revoluciona el genero. Da respuesta a ciertos pasajes del original y han sabido sacar una historia de donde prácticamente no la había. Una pena que tarde tanto en arrancar. Y es que 114 minutos son muchos minutos para lo que se quiere contar. Aún así su clímax final deja buen sabor de boca.

Lo mejor: El tercer acto.

Lo peor: El primer acto.

Puntuación: 5/10

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