La saga Saw, si soy sincero, no debería haber sobrepasado una única entrega. Aquella Saw, de 2004, cambió en parte la forma de entender el cine de terror dejando de lado los jumpscares y siendo un terror mucho más físico, más sangriento y proponiendo un giro final que dejaba al espectador atónito. Aquella Saw era simple, sus máquinas mortíferas eras asumibles y...
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