La comedia fue, es y será probablemente el género más complicado cuando se trata de dirigir. A pesar de su apariencia ligera desde el punto de vista del espectador (“qué comedia más simpática”, “pues ni tan mal para pasar la tarde y echarse unas risas”) hacer reír es muchísimo más complicado que hacer llorar, aunque luego en temporada de premios resalten los...
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