Juego de Tronos – Temporada 8: Winterfell

¿Qué hace especial a Juego de Tronos?”. Esta es una de las grandes preguntas que se realiza a los fans de la ficción de HBO para saber que es lo que tiene la serie para tener pegado a televisor a los fans cada lunes (los domingos en EEUU). Y creo que una de las respuestas que más me gusta dar es que es una serie donde los personajes lo son todo, también sus momentos más espectaculares, pero sobre todo por sus personajes y guiones. Desde el primer episodio hemos visto como todos y cada uno de los personajes que iban a ser fundamentales en la serie tenía su propio carisma, su propia marca y ninguno se parecía a otro. Todo esto cimentado en un guion que, en muchas veces, nos ha regalado las conversaciones o las líneas más emocionantes de una serie de televisión. También por las batallas que se libraban en las tierras de Poniente o Essos y esto sea lo que haya hecho que muchos no entiendan que Juego de Tronos se gesta a fuego lento en sus capítulos más pausados, dialogados y que mantienen una calma tensa antes de soltar todo. Y en especial, donde se homenajean a sí misma. Y eso es lo que ofrece Winterfell, el primer capítulo de la octava, y última, temporada.

Emilia Clarke en Juego de Tronos

Emilia Clarke en Juego de Tronos

Estamos, sin ninguna duda, al mejor inicio que ha tenido Juego de Tronos desde su primer capítulo, con el que además mantiene más de una similitud. Y eso se nota desde la intro, una intro que ha cambiado por completo todo lo que creíamos de ella. Desde la primera temporada nos han acompañado en ella los diferentes pueblos que iban a tener una relevancia importante en la serie y los arcos que rodeaban al sol contaban la historia de antaño, la de los Baratheon, los Stark, los Lannister…  y ahora, siete temporadas después, esa intro ha cambiado por completo. Ya no se narra las luchas de antaño en sus arcos, sino que se narra la que ha acontecido y la que está por venir, la cámara se meter por los entresijos de Invernalia y Desembarco del Rey para mostrarnos que no todo se va a desarrollar en la superficie de Poniente, sino que en las zonas más profundas de ella habrá más de una revelación. Se nota que esta octava temporada es la última y, al igual que la primera temporada, quiere que desde la intro ya estés involucrado.

Y es que Winterfell guarda bastantes parecidos con Se acerca el invierno, el primer episodio de la serie. El más revelador es que su inicio es idéntico al del primer capítulo con un chiquillo corriendo por las calles de Invernalia para llegar al paso de la comitiva de la Reina Daenerys y Jon Snow. El chiquillo termina subiendo a un punto elevado para verlo todo mejor, al igual que hizo Arya en el primero. Al igual que las miradas de Catelyn y Cersei en su primer encuentro y que hemos podido volver a ver entre Sansa y Daenerys. También en la conversación entre Sam y Jon en las catacumbas de Invernalia mientras Jon le rinde honores a Ned Stark. Y para rematar las similitudes, el capítulo termina con el reencuentro de los dos protagonistas del final del primer episodio, algo que dejará muchas incógnitas en el aire. Y es que Juego de Tronos vuelve a abrazar aquello que la hizo gran de en este inicio: Diálogos que cumplen, personajes que nos tienen enganchados y la recuperación de un ritmo lento para la creación de las tramas. Y además tiene la secuencia más aterradora de toda la serie.

Lena Headey en Juego de Tronos

Lena Headey en Juego de Tronos

Y así trascurre el primer capítulo, entre la calma tensa de lo que está por venir con la ubicación de los personajes. Durante todo el capítulo se ha notado la tensión, incluso en algún que otro momento entre Daenerys y Jon. Pero esto no ha hecho más que comenzar.

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