Pablo Larraín: «Las víctimas no tienen pudor al hablar sobre los abusos»

Con motivo de la celebración del 63 Festival Internacional de Cine de San Sebastián, tuvimos la oportunidad de hablar con Pablo Larraín (No), director de El Club, una de las mejores películas que se van a estrenar este año, sino la mejor. Ganadora del Oso de Plata en el pasado Festival de Berlín, la película relata la vida de cinco hombres dentro de una casa en donde están encerrados por sus pecados. El director que siempre ha tocado temas controvertidos nos contó lo siguiente de la película y de su vida:

Pablo Larraín en el 63 Festival de San Sebastián (©MontseCastillo)

Pablo Larraín en el 63 Festival de San Sebastián (©MontseCastillo)

¿Qué base documental tiene la película?

Mira para que te hagas una idea me paso que vi una fotografía hace unos años en donde se veía una casa de una congregación alemana, y esta casa estaba en una pradera verde y parecía una casa sacada de un anuncio de leche. En esa casa vivía un sacerdote llamado Cox, chileno, que fue acusado de abusos sexuales. Escapó de Chile, se fue a Alemania y se casó. Me llamó la atención que ese sacerdote después de haber hecho lo que había estuviera viviendo en esas condiciones en vez de haber enfrentado a la justicia chilena. Pero esto también ocurre en España, en Alemania o Italia. A partir de ahí empezamos a documentarnos, hablamos con gente de la Iglesia y que conocían el tema y a partir de eso una ficción. Si hay documentación, pero esto viene de una arbitrariedad, nosotros no somos periodistas, no hacemos denuncia. Intentamos hacer esto desde otro lado. Yo tuve una formación católica y vi curas que son respetables y honorables, también conocí curas que están presos por problemas judiciales y también vi curas que jamás volví a saber de ellos. Esta película es sobre esos curas, El Club de los curas perdidos.

¿Por qué El Club?

Porque creo que un club es una institución u organización que tiene miembros y regla. Los clubs tienen en común que los miembros de ese club protegen eso y de la manera en la que existen. Y es por eso.

Tus padres son altos cargos políticos, y tus películas suelen ser conflictivas con los temas que trata ¿Habláis de como caen tus películas, un grupo de debate o simplemente hacer tus cosas y ya?

Las dos cosas, hago lo que quiero y me apetece, y también por supuesto genero un debate interno que me parece interesante, pero siempre con respeto también.

Pablo Larraín en el rodaje de El Club

Pablo Larraín en el rodaje de El Club

¿Cómo se ve la Iglesia Católica en Chile?

Yo creo que es parecido como en España. La Iglesia está conectada a ciertos puntos de poder. Ahora la Iglesia se ve enfrentada a una sociedad que quiere defenderse y es capaz de decir cosas que antes no. En eso las redes sociales han ayudado mucho. En Chile, hoy en día, la gente tiene hoy en día la capacidad de decir que le hicieron algo (abusos, por ejemplo). La Iglesia se ha convertido en una Institución que tiene miedo a la prensa, es más una organización que otra cosa. Pero más que eso, a mí me interesa ver la compasión humana, como nos vinculamos con el perdón, como un grupo de sacerdotes conviven en un centro de oración y como las víctimas se enfrentan a un victimario. Hay una cita al principio de la película que dice: “Y vio Dios que la luz era buena y la separó de las tinieblas”. Dios vio que había un lado con luz y otro oscuro. Y eso lo vemos en el Génesis.

¿Te planteas tocar temas políticos de manera compleja sin caer en el militarismo?

Se hizo un cine muy interesante que se hizo en Latinoamérica en los 60 y 70, y era un dice militante, que quería provocar un cambio y una conciencia en el espectador. Se hizo mucho cine así, y a mí me interesa no hacer eso, sino merodearlo. Además, también quiero tratar temas filosóficos y que provoquen resaca. Si hay algo que atraviesa mis películas es la impunidad. Lo complicado es que esos temas no se coma la película, y que la película siga siendo algo cinematográfico sin que otro factor lo pierda y que siga teniendo un interés narrativo. El cine hoy en día está intentado sobrevivir a la televisión, lo que tenemos que hacer es un cine que no sea posible en televisión una película es más película cuando solo puede ser en cine, no en televisión, y así al revés. Tenemos que encontrar algo que solo sea posible en el cine, es ahí donde sobrevivirá. El cine es como la Iglesia contemporánea, que tú vas al cine te sientas con gente extraña y dejas que alguien te cuente algo.

Roberto Farías y Pablo Larraín en el rodaje de El Club

Roberto Farías y Pablo Larraín en el rodaje de El Club

¿Cómo fue la introducción musical que se escucha la película?

Todas las canciones que los personajes cantan, las cantaba yo en el colegio. Así que las conozco bien. No fue algo estructurado, fue orgánico y colocando las canciones donde correspondían. Cordero de Dios se refiere al de Abraham, que fue sacrificado como ofrenda a Dios, aquí el cordero es la víctima que entra en la casa. El resto de las composiciones musicales tienen un origen religioso. Tiene una atmósfera de capilla. E intentamos llevar esto en esa dirección.

¿Eras consciente de que la palabra tenía que tener un peso tan importante en la película?

Es largo, pero voy a contar la versión corta. Yo hice una obra de teatro y Roberto Faría (Sandokan en la película) hace un personaje muy similar al del Club. Para hacer esa obra, hablamos con las víctimas. Y cuando hablas con esas víctimas, lo hacen sin pudor. La descripción es muy gráfica, no tienen el pudor de evitar entrar en detalles. Al igual que en la película. Ellos quieren que si se habla del tema que sea directamente, que no haya metáforas ni dobles interpretaciones. Es tanto el daño que tiene esa persona, que a la hora de hablar del tema lo hace directo, igual que si se hiciera un sándwich.

Pablo Larraín

Pablo Larraín

¿Tenías pensada la atmósfera de la película desde el principio?

En cine, en mi opinión, los giros dramáticos, los personajes, la narración todo esto es súper importantes pero también la atmosfera. Es aquí donde también puedes huir de la televisión. El cine es atmosférico. Queríamos que la atmósfera, la fotográfica apoyará la historia. Aquí es de luz y sombra, de luz natural sin luces, salvo de noche. Utilizamos una óptica que tenía fricción con la lente de HD. Cuando el cine se hacía en celuloide, cuando revelas un negativo, eso pasa por un proceso químico. Pasa por agua, y esa agua hacia que la película tuviera un tono. Y se hacía de diferente manera en todos los países. Ahora eso se acabó, por lo que es difícil decir de donde viene una película, ahora se parecen mucho todas las películas. Hay una homogeneidad peligrosísima.

¿Cómo preparaste al personaje del Padre Marcelo?

Es un personaje que representa a la nueva Iglesia. Yo creo que aquí hay una pugna de la nueva u la vieja iglesia. Esta nueva quiere estar más cerca de las personas, una iglesia capaz de perdonar. Es una iglesia que no quiere enfrentarse a estas instituciones. Este cura llega para cerrar la casa, pero se enfrenta a la vieja iglesia. Y es esta la que empieza una fricción, que queda representado en este cura que termina protegiendo a la vieja iglesia, que en el fondo la ama. Ve que es mejor protegerla que cerrarla. La nueva Iglesia no puede contra la vieja Iglesia.

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