Hernán Goldfrid: “Me encantaría seguir explorando”

Avalada por un éxito increíble  en Argentina, Tesis sobre un homicidio llego presentada a Madrid por su director, Hernán Goldfrid, con el que pudimos charlar acerca de este thriller que tiene a Ricardo Darín (El hijo de la novia) y Alberto Ammann (Invasor) como protagonistas y que se basa en la novela homónima de Diego Paszowsky.

Ricardo Darín, Alberto Ammann y Hernán Goldfrid en el rodaje de Tesis sobre un homicidio

Ricardo Darín, Alberto Ammann y Hernán Goldfrid en el rodaje de Tesis sobre un homicidio

¿Cuál crees que ha sido el factor que ha hecho que de Tesis sobre un homicidio un numero 1 cuatro semanas consecutivas en Argentina?
Creo que el factor fundamental hemos sido todos nosotros. Todos a los que nos gusta identificarnos emocionalmente con los personajes podemos disfrutar de esta película. Yo creo que la película plantea esa cosa Hitchcockiana de un hombre común que se ve obligado a meterse en una experiencia extraordinaria y le obliga a sumergirse en una investigación que le lleva a una obsesión, un apasionamiento por descubrir la verdad. En ese sentido todo espectador se involucra emocionalmente con eso, se puede identificar, sobre todo si ese personaje lo hace un actor como Ricardo Darín, que enseguida genera una empatía tan grande y espectacular con el publico, en la que permanentemente lo que hace es hacernos sentir que podríamos ser él. Esa es una de las claves, que uno como espectador se ve involucrado en esta locura, y se ve en la necesidad de hacer el mismo su investigación y sacar sus conjeturas, y descubrir la verdad.

Acabas de citar a Alfred Hitchcock, veo también algo de Joseph L. Mankiewicz y La huella, pero… ¿Cuáles han sido tus referentes a la hora de hacer Tesis sobre un homicidio?
Cada película que me estáis nombrando los periodistas españoles, yo me siento identificado con ellas, sobretodo cuando hablamos de estos directores como Mankiewicz, Hitchcock, Otto Preminger, Joseph H. Lewis, Billy Wilder, Orson Welles … esos directores del cine clásico que han dado vueltas alrededor del “Film noir”, para mi son muy importante. No se si son una referencia puntual pero es algo que permanente veo, miro, reveo, y trato de meterme en el mundo de cada una de las cabezas de los directores y sus personajes.

Hernán Goldfrid en el rodaje de Tesis sobre un homicidio

Hernán Goldfrid en el rodaje de Tesis sobre un homicidio

La secuencia final en la discoteca me pareció un tanto compleja a la hora se rodar, ¿fue así?
Si, fue muy difícil de rodar. La filmamos la segunda semana de rodaje y fueron dos días de rodaje. Siempre el clímax de una película es muy difícil de rodar, porque de alguna manera, uno va llevando una trama que tiene que tener su desenlace en un punto muy, muy alto. Brian De Palma decía que tiene que haber un punto muy alto, en realidad él dice que tiene que haber dos puntos muy altos en una película, y esa mirada me parece muy admirable y muy respetable. Yo tenía la sensación de que teníamos que tener un clímax muy potente. Para poder generar un clímax muy potente hay que tener detrás un equipo de trabajo muy concentrado y muy dedicado a pensar de la misma manera, a conseguir ese objetivo que vamos buscando. Fue difícil pero fue un disfrute, porque al fin y al cabo éramos muchos, lo pasamos bien, y encontramos la mejor manera para contar esta escena.

Hernán Goldfrid en el rodaje de Tesis sobre un homicidio (2)

Hernán Goldfrid en el rodaje de Tesis sobre un homicidio (2)

Hay un personaje secundario que sale en casi todo los planos, que es la botella del whisky Johnnie Walker, ¿Cómo surge esa colaboración?
Esto nace en el guión y esta en la novela, pero nace sobretodo por otras cosas en el guión en una necesidad de caracterizar de una cierta manera a un personaje, otorgándole ciertas maneras de ser. Uno cree que cuando termina de ver la película, el personaje nunca de fumar y de beber, pero si uno vuelve a ver la película descubre que es partir de un momento cuando empieza a fumar y a beber. Esto tiene que ver justamente con la obsesión y locura que se va metiendo como si fuera un embudo el personaje. Tiene que ver con esos elementos que necesita el personaje para sostenerse. Johnnie Walker fue la marca que elegimos para darle su característica al whisky que tomaba nuestro personaje y que elije en un momento dado determinada etiqueta para un momento muy particular. Quienes conozcan de whisky van a saber porque elige cada uno de esos whiskys en determinados momentos, tiene que ver con lo sensorial, como a veces ese tipo de elementos ayudan a potenciar los sentidos.

Tu primera película Música en espera, fue una comedia romántica, Tesis sobre un homicidio, es un thriller, ¿Qué es lo próximo?
Me encantaría seguir explorando, dando vueltas por diferentes películas, me encantaría volver hacer un thriller, me encantaría volver hacer una comedia, me encantaría hacer una película de terror… la verdad es que me parece que no hay nada más emocionante que explorar, dar vueltas alrededor de diferentes ideas, de diferentes mundos, de diferentes historias, de diferentes personajes… y de eso se trata, me parece, el cine.

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