Creo que hay pocos géneros que hayan evolucionado tanto como el terror. Desde hace ya algunos años, el cine de terror se ha convertido en un escaparate donde los cineastas pueden dar rienda suelta a sus ideas y querer contar historias más allá de pegar cuatro sustos al espectador. Cineastas como Jordan Peele (Nope), Robert Eggers (El faro), Ari Aster (Hereditary), Jennifer Kent (Babadook) o David Robert Mitchell (It follows) han demostrado que el cine de terror tiene caminos para expandir las historias, no abusar de los jumpscare y hacer que el espectador se involucre emocional con lo que se está mostrando en pantalla. Todo ello, claro, con una ambientación realmente malsana que hace que cada minuto de la cinta estemos estremecidos en la butaca sin saber muy bien que es lo que va a ocurrir. Zach Cregger vuelve a ponerse tras las cámaras, y el guion, después de sorprender de una manera única con Barbarian, donde ya demostró que la creación de ambientes insanos y la mezcla de terror/humor iba a ser una forma de hacer su cine. Weapons es, quizás, mucho más redonda que Barbarian en casi todos los aspectos. Es mucho más madura, muy estremecedora y en muchas ocasiones parece que disfruta de estar haciendo equilibrismo en la fina línea caer en lo absurdo. Pero Cregger sabe perfectamente conjugar toda la obra para hacerla realmente interesante en muchos de sus tramos, pero donde también hay imperfecciones o momentos que se sienten innecesarios. Con todo ello estamos ante una cinta que no dejará indiferente a nadie y dará mucho que hablar.
La historia de Weapons nos sitúa en un pueblo donde los niños de una clase han desaparecido a la misma hora del mismo día, todos, menos uno. Con esta premisa, Zach Cregger se sirve para ir desentrañando todo lo que ocurre en el pueblo, como son sus gentes y como esta catástrofe los está afectando. Weapons sirve también radiografía de una sociedad que, sencillamente, se está pudriendo. Todos y cada uno de los personajes que se nos presenta, en forma de diferentes capítulos que terminan convergiendo al final, nos hace ver como la sociedad, por muy buena que sea, oculta secretos que es mejor no revelar. Así, con pequeños detalles nos va dando información relevante para conocer algo de los personajes y porque están donde están. Y es fácil entrar en su mundo por eso mismo, por la forma que tiene de presentarlos, aunque alguno sea más relevante que otro, pero siempre da con la tecla oportuna. Referencias como el bullying, el alcoholismo, las drogas o la educación son algunos de los temas que Zach Cregger pone sobre la mesa. Y todas ellas funcionan. Si es cierto que hay personajes que aparecen y desaparecen de la trama sin dejar demasiada constancia de su paso por la cinta y algunas historias se están algo más desequilibradas, pero por lo demás la cinta funciona como un reloj. Además, los momentos más terroríficos de la cinta sirven también para que el espectador, que estaba relajado, salte de la butaca y no baje la guardia.
Porque, aunque la cinta se centre sobre todo en la investigación y en los personajes, no se olvida que es, ante todo, una cinta de terror y misterio. Weapons tiene secuencias que harán saltar de la butaca al espectador y otras donde se taparán los ojos ante lo que están viendo. Barbarian ya era una demostración de hasta donde puede llegar Cregger a la hora de crear ciertas set pieces, pero Weapons es todavía mucho más salvaje y sangrienta. Hay dos secuencias, una en un comedor y otra en una cocina, que se van a quedar grabadas en las retinas durante mucho tiempo porque sabe como conducir al espectador ante ellas, ante el horror y como puede ser su reacción. Pero quizás, lo más sorprendente de Weapons es cuando deja paso al humor. Zach Cregger sabe muy bien como crear ambientes terroríficos, pero también crear ambientes donde el humor está presente. Seguramente muchos se sorprendan al ver esta mezcla de géneros tan enrevesada, donde pasamos de vivir alguna secuencia realmente terrorífica a otra donde se nos escapará alguna risilla. Todo ello forma parte de la forma de hacer cine de Cregger y una muestra más de como el cine de terror es capaz de conjugar perfectamente con otro tipo de géneros. Seguramente los más puristas no entren dentro de la propuesta del director estadounidense y salgan algo espantados, pero el resto asistimos con devoción a la fiesta.
Y para traer esta historia, el director se ha juntado con un elenco que cumple a las mil maravillas. Julia Garner posiblemente se haya convertido en la nueva cara del cine de terror después de verla en Hombre Lobo o Apartment 7ª, es cierto que también la acabamos de ver en Los cuatro fantásticos: Primeros pasos, pero en cuanto al terror, la actriz ha sabido elegir bastante bien sus papeles. Aquí consigue crear un personaje ambiguo y que no saber realmente por donde va a salir. Josh Brolin le hace la replica como uno de los padres afectados por la perdida de su hijo. Completan el reparto Alden Ehrenreich, Benedict Wong o Austin Abrams. Tampoco hay que revelar más de la cuenta porque podríamos caer en spoilers innecesarios y Weapons es de esas películas que no hay que decir demasiado. También hay que recordar, para quien no lo sepa, que la historia estuvo a punto de caer en las manos de Jordan Peele y mucha más gente por el potencial que tenía, pero finalmente Zach Cregger es quien se quedó con ella. Y analizándola podría haber sido una cinta muy para Jordan Peele, muy en la línea de Nosotros, y también se podría decir que podría ser una novela de Stephen King, pues guarda ciertos elementos con obras como IT.
En definitiva, Weapons, más que una película de terror es una experiencia incómoda y fascinante a partes iguales. Es de esas cintas que no solo buscan asustar, sino remover, agitar y dejar una huella indeleble en la memoria del espectador al salir, no lo consigue en algunos tramos, pero la intención está ahí. La obra de Zach Cregger confirma que el terror puede ser tan audaz como honesto, tan brutal como sutil, atravesando los límites del género y lanzando preguntas incómodas sobre quienes somos y lo que ocultamos. Cuando la cinta termina, Weapons sigue latiendo en la mente, invitando a una última reflexión sobre el miedo, el dolor y ese oscuro rincón de la sociedad donde a veces preferimos no mirar. Sin duda, una propuesta mas que interesante y que sigue demostrando que el género del terror, en los últimos años es el género que mejor ha sabido adaptarse y con mejor salud.


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