Valerian y la ciudad de los mil planetas: Un “bluf” de primer orden

La esperada adaptación del emblemático comic de Pierre Christin y Jean-Claude Mézières Valerian y Laureline, por parte del visionario director francés Luc Besson (Lucy), se convierte en uno de los grandes “blufs” del año. Valerian y la ciudad de los mil planetas visualmente es apabullante pero su historia deja mucho que desear. Dane DeHaan (La cura del bienestar), Cara Delevingne (Escuadrón suicida) y Clive Owen (Los últimos caballeros) son los protagonistas de la adaptación a la gran pantalla de la aventura espacial que inspiró al mismísimo George Lucas para su universo Star Wars.

Dane DeHaan y Cara Delevingne en Valerian y la ciudad de los mil planetas

Dane DeHaan y Cara Delevingne en Valerian y la ciudad de los mil planetas

Los agentes espaciales Valerian y Laureline tratan de mantener el orden en la galaxia. En esta aventura tiene que enfrentarse a un enemigo que amenaza con romper la paz en la ciudad de los mil planetas. Así de sencilla es la premisa de Valerian y la ciudad de los mil planetas pero su guionista (y también director) se complica la vida y trata de elaborar una trama compleja que pierde interés según avanza el metraje. Un metraje de 137 minutos que se hace eterno y que peca de no tener un villano definido (o bien construido) y unos personajes con cero carisma. Besson ha querido rehacer una de sus obras cumbre, El quinto elemento, para las nuevas generaciones pero le ha salido el tiro por culata. Después de la presentación de los personajes principales y la primer misión, la película comienza a convertirse en una galimatías que termina por perder y aburrir al espectador.

Igual que penalizamos la función de guionista de Luc Besson, hay que alabar su dirección y el impecable manejo del formato 3D. Besson es capaz de hacernos viajar a esa galaxia tan lejana que planteaban los cómics de Christin y Mézières. Su arranque a ritmo del Space Oddity de David Bowie es sorprendente (es uno de esos momentos donde se agradece el montaje para resumir uno de los pilares de la trama) y tienes varias “set pieces” increíbles e impecables como la primera incursión de Valerian en ciudad Alpha o la interminable persecución que acaba con la actuación de la cantante Rihanna (Annie). Besson ha sabido conjugar excelentemente su dirección con los efectos especiales, otra de las piezas fundamentales de una cinta que se antoja como la producción más cara del cine francés (casi 150 millones de euros).

Clive Owen en Valerian y la ciudad de los mil planeta

Clive Owen en Valerian y la ciudad de los mil planeta

El casting es otra gran problema dentro de Valerian y la ciudad de los mil planetas. Nadie se cree el personaje de Valerian en manos de Dane DeHaan. Valerian es un ligón con alma de titán, y DeHaan parece un enclenque que no resulta creíble como conquistador de mujeres y deja mucho que desear como héroe. Owen intenta sorprender como villano de la función, pero ni su personaje tiene garra ni él parece muy motivado con su rol. Comparado con estos dos, Delevingne es la que se puede llevar más elogios. La modelo reciclada en actriz resulta más creíble, pero de ahí a que sea una gran actriz, le queda mucho camino que recorrer.

En resumen, ahora que se cumplen 20 años de El quinto elemento, Besson parece que quiere hacer con Valerian y la ciudad de los mil planetas un remake de aquella. Pero claro, aquí no está Bruce Willis y un villano como Gary Oldman, que eran capaces de animar ellos solos la función. Valerian y la ciudad de los mil planetas parece un quiero y no puedo algo caro. Sus impactantes y casi hipnóticas imágenes no pueden suplir la carencia de una historia interesante (o entretenida). Lo dicho, un “bluf” de primer orden.

Lo mejor: La dirección de Luc Besson y los efectos visuales.

Lo peor: La historia y el casting.

Puntuación: 4/10

 

 

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