No sé ni por donde empezar. Tres hermanos y una herencia es una ¿secuela? de Tres hermanos muy primos, una comedia francesa de 1995 en donde conocimos a los personajes que nos acompañan ahora. Dicho esto, lo único bueno que se puede decir de la cinta es nada. Todo lo que rodea a esta nueva ¿comedia? francesa es malo, es casposo y te hace sentir vergüenza ajena con lo que estas viendo. Los chistes están pasados de moda, el humor no fluye y el trio protagonista, que vuelven a ser Les Inconnus (unos cómicos muy conocidos en Francia), están más sobreactuados que nunca. Vamos, la cinta es un desastre de principio a fin.
Y es que desde el inicio te das cuenta de que va a ir esto, de tres hermanastros totalmente diferentes entre si que lucharán entre ellos por hacerse con la herencia de su madre, que acaba de fallecer. La aparición de la hija de uno de los hermanos hará que los problemas se multipliquen y aprendan a trabajar juntos. Esta es la sinopsis, pero tampoco entenderé el subtitulo de la herencia, ya que en francés se titula Le retour, es decir, el retorno. Bueno, dicho esto, la película avanza a trompicones entre los gags de los protagonistas y alguno que otro por ahí perdido, lo malo es que ninguno tiene gracia y no conecta nunca con el público.
Además, la dirección de Didier Bourdon, Bernard Campan y Pascal Légitimus (tambien conocidos como Les Inconnus) es simplona, sin alardes y en muchas ocasiones aburrida. No tienen ningún momento de lucidez. Además, los tres también protagonizan la cinta y como he dicho antes son bastante sosos y sin gracia. Los diálogos de confusiones, inventarse cosas y que alguien espíe un diálogo incomodo es el pan nuestro de cada día en esta comedia. Y eso es lo malo, todo está ya muy visto y no consiguen sorprender, por lo que todo falla desde el principio. Por no hablar del humor de ver a estos protagonistas haciendo que se han tomado una droga y les ha dejado tontos…Y luego está la sobreactuación…algo que hará que digas, tierra trágame.
En definitiva, Tres hermanos y una herencia es una comedia aburrida, no hay risas no hay comedia, todo está muy visto ya, y te deja con la sensación de no querer volver a ver una comedia en días después de semejante esperpento. Es una lástima, porque últimamente estaban llegando a los cines comedias francesas que si hacían algo de gracia, pero ese no es el caso de Tres hermanos y una herencia, donde el humor parece que ha muerto. Un minuto de silencio por él.
Lo mejor: Nada.
Lo peor: Todo y que da mucha vergüenza ajena.
Puntuación: 1/10