Siguiendo los pasos de Entourage (El séquito), una de las grandes series de HBO de la pasada década, llega ahora The Studio, una producción de Lionsgate Television en exclusiva para la plataforma AppleTV+, que cuenta el día a día de los empleados de un estudio cinematográfico en la meca de cine. The Studio es una gran sorpresa, retrata con mucho humor, critica, acidez, y algo de corazón, los entresijos de Hollywood. Es una primera temporada de 10 capítulos de entre 20 y 40 minutos y ya podemos afirmar que se ha dado luz verde a una segunda temporada. Sus responsables son, principalmente, Evan Goldberg y Seth Rogen (ambos en The Boys) quienes también se encargan de dirigir todos los capítulos de esta temporada. El mismo Rogen se encarga de capitanear un elenco formado Catherine O’Hara (Bitelchús Bitelchús), Ike Barinholtz (La loca historia del mundo – Parte 2), Chase Sui Wonders (Ciudad en llamas) y Kathryn Hahn (Agatha, ¿quién si no?), entre muchas estrellas interpretándose a sí mismas en impagables cameos.
The Studio nos presenta en 10 capítulos “el viaje” profesional que realiza el personaje de Rogen, un productor de un estudio, cuando es ascendido a jefe de este por un CEO un tanto peculiar. Sus problemas con el blockbuster del momento, lidiar con estrellas y con directores consagrados, ejercer de padre de su propio equipo, e incluso lidiar con su vida personal trabajando en una profesión que roba demasiado tiempo de vida son los temas centrales de la serie. Los 10 capítulos son impecables. Todos siguen una misma trama general, la de sacar adelante un proyecto un tanto loco con el que pretenden lograr un éxito equiparable a del Warner Bros. (estudio donde por cierto se rueda gran parte de la serie) y Barbie. Pero también cada capítulo cuenta una historia auto conclusiva que detalla cómo funcionan los engranajes de una industria que mueve cientos de millones de dólares. El ascenso, Los Globos de Oro o CinemaCon son tres capítulos sublimes para entender el mundillo y destapar sus miserias.
Rogen y Goldberg dirigen con acierto estas 10 pequeñas obras de arte. Su herramienta principal es el plano secuencia, que predomina en todos los capítulos, incluyendo uno que se convierte en meta cine titulado así mismo El plano secuencia. 25 minutos donde un plano secuencia sigue los pasos del equipo técnico y artístico rodando un plano sin cortes y luchando con los imponderables que aparecen en este tipo de rodajes. The Studio es un serial con mucha cámara en mano y ritmo trepidante para hacernos participes del estrés que supone dirigir un estudio de cine y lidiar con todo su peculiar ecosistema. The Studio también rezuma mucho amor por el cine como delatan sus homenajes a grandes obras maestras como Chinatown y a estupendas cintas de culto como Este muerto está muy vivo. Sin olvidarnos de la textura que le impregnan a la imagen y que recuerda al formato cinematográfico por antonomasia, el 35mm.
El reparto esta sublime. Rogen repite su papel de siempre, aunque esta vez está más contenido. Trasmite muy bien su nerviosismo y preocupación y tiene momentos más emotivos como el final de El ascenso o durante varios momentos del capítulo de La oncóloga pediátrica. Sus momentos con O’Hara (roba escenas de la temporada), y sus duelos con Bryan Cranston (Kung Fu Panda 49) son impagables, en especial en el capítulo CinemaCon. Mención especial para Ike Barinholtz, un cómico menos conocido en nuestras fronteras, que tiene momentos descacharrantes en los capítulos La guerra y Los Globos de Oro. Pero sin lugar a duda otro de los puntos fuertes de The Studio es su nivel de cameos y las situaciones a los que se les somete a estas grandes figuras. Ver a directores consagrados como Ron Howard o Martin Scorsese lidiar con esta pandilla es divertidísimo. Comprobar el sentido del humor de estrellas como Zoë Kravitz o Dave Franco riéndose de si mismo es impagable. Y para rematar hasta los propios ejecutivos tienen apariciones estelares para rematar o recalcar alguna broma, atentos a Ted Sarandos, CEO de Netflix.
En resumen, la primera temporada de The Studio es una joya. Todo funciona como un reloj y nos deja con muchas ganas de nuevas aventuras en Continental Studios, que es como se llama la empresa donde “se fabrican los sueños”. Todo funciona a la perfección, y además muestra estupendamente las miserias, preocupaciones, y el día a día de una industria que muchos tiene mitificada. Esperemos que en la segunda temporada abran el melón de como conseguir el presupuesto de una película en la meca del cine para que muchos sepan que no es tan fácil como se creen.



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