¿Tenía que ser él?: Sin humor ni gracia

La gracia de ¿Tenía que ser él? dura exactamente cinco minutos, que son los que dura el arranque de la misma. Después, los clichés, el humor sin gracia y el no saber rematar la película la convierten en un producto olvidadizo a las primeras de cambio. El producto recuerda mucho a esa trilogía de Los padres de él/ella, pero sin la sorpresa y la frescura de aquella. John Hamburg (Te quiero, tío) hace lo que puede con el producto, pero no consigue que mantengamos suficiente la atención en su producto por no innovar y ser otra comedia random que llegan a la pantalla cada fin de semana. Una lástima, porque tenía maneras de haberse convertido en una comedia realmente gamberra.

Bryan Cranston y James Franco en ¿Tenía que ser él?

Bryan Cranston y James Franco en ¿Tenía que ser él?

Partiendo de una idea original de Jonah Hill (Juego de armas), el guion escrito por el propio Hamburg, en colaboración con Ian Helfer (Wet Hot American Summer), es un mejunje de ideas mal desarrolladas que podrían haber tenido algo de gracia hace diez años, cuando este tipo de comedias estaban a la orden del día y parecían afrontar algo nuevo. Ahora queda en un simple ejercicio de querer juntar a actores de éxito, en este caso Bryan Cranston (Infiltrado) y James Franco (Los tres reyes malos), y hacerles pasar un poco de ridículo delante de la pantalla. Y es que el guion de ¿Tenía que ser él? es eso, situaciones ridículas que dan, en muchos casos, vergüenza ajena. Hay una secuencia en donde Bryan Cranston coge una motosierra y a cámara lenta corta un árbol mientras James Franco alza los brazos.

Como he dicho en la introducción, lo mejor y más llamativo de la película son sus cinco primeros minutos. En ese caso las gracias están bien metidas y tienen su justificación, al igual que todo el tema relacionado con Kiss, el grupo de Rock, que se reservan uno de los momentos más épicos de la cinta. El resto es olvidable, ni siquiera el carisma de Cranston y Franco es suficiente para mantener la película a flote, quizás algunos de sus encontronazos hagan algo por ella, pero poco. El resto está algo perdido dentro de la misma, siendo quizás el mejor de todos Keegan-Michael Key (Cigüeñas) uno de los más destacados dentro de estos secundarios sin demasiado que aportar.

James Franco, Keegan-Michael Key y Bryan Cranston en ¿Tenía que ser él?

James Franco, Keegan-Michael Key y Bryan Cranston en ¿Tenía que ser él?

¿Tenía que ser él? Es una cinta que podría haber dado más de sí si no se tomara tan en serio, en ciertos momentos, a sí misma. El carisma de los protagonistas no es suficiente para hacer que la película sea un pasatiempo realmente divertido, pero acaba aburriendo y desesperando porque no termina cuando tiene que hacerlo.

Lo mejor: Kiss y sus primeros minutos.

Lo peor: No aporta nada nuevo y acaba aburriendo.

Puntuación: 2/10

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