Star Wars: Los últimos Jedi: El retorno de la Primera Orden

Dos años después de El despertar de la fuerza nos llega el siguiente capitulo de este nuevo culebrón galáctico. El veredicto es el mismo que con aquella, funciona y entretiene, y quizá haya arriesgado un poco más en la historia, pero no deja de ser es un remake/reboot/reinvención de El imperio contraataca y El retorno del Jedi juntos. Rian Johnson (Looper) escribe y dirige este popurrí de ambos capítulos a los que ha añadido nuevos personajes y criaturas para que la maquinaría del merchandising no pare. Sinceramente como entretenimiento sigue funcionando y quizá alguno se sienta sorprendido por ciertos giros dramáticos que son A o B, pero sigue sin haber una pizca de riesgo. Es un producto para nuevas generaciones y fans acérrimos, que se disfruta y divierte, pero se sigue alejando de intentar hacer algo más drástico con la saga galáctica por antonomasia.

Daisy Ridley en Star Wars: Los últimos Jedi

Daisy Ridley en Star Wars: Los últimos Jedi

Star Wars: Los últimos Jedi arranca justo donde acabo el episodio anterior. Para no revelar mucho del argumento comentaremos que Rey y Luke Skywalker tienen un arco argumental y resto de personajes otro, que terminan por confluir en un momento dado de la película. La película con créditos dura 152 minutos, la más larga de toda la saga. ¿Necesario? pues no, se puede meter tijera por muchos sitios (que alguien me explique la absurda escena donde un personaje ordeña una criatura) y ajustarla a 2 horas. Hay que agradar a todos los públicos de ahí que ahora tengamos un personaje asiático y otro interpretado por un latino (esto se parece cada día más una canción de Pitingo). También hay un poco de amistad, romance y se revelan algunos secretos. Eso si, cuando acaba la película tienes un sensación de que la siguiente va a ser cien por cien original, ya que esta tiene una estructura narrativa que recuerda mucho a los episodios V y VI, pero sin ser tan evidentes como El despertar de la fuerza. Si que hay algo más de humor para los más peques de la casa y algún que otro chiste sarcástico para los más adultos. También hay personajes que nos quedamos con ganas de más (General Hux) y personajes que han optado por hacer acto de presencia y decir que están ahí (Chewbacca, por ejemplo), pero que no aportan nada a la narración.

Johnson tras una secuencia memorable de arranque, pone el piloto automático y no vuelve a sobresaltarnos en la butaca hasta mitad de metraje. Es verdad que tiene planos dignos de admiración (atentos a Rey en una cueva) pero hasta que no llegan las escenas de acción, no hay aplausos. Johnson es un apasionado del western y ese enfrentamiento final así deja constancia, simplemente espectacular. Buena opción como director y guionista, pero carece del milimétrico “timing” que J.J. Abrams (Star Trek: En la oscuridad) impregna a todas sus producciones. Johnson es más reposado pero sin llegar aburrir, pero seguro que en siguientes visionados esta aventura perderá algo de garra. Siguiendo la estela de J.J. también tiene momentos nostálgicos increíbles y también ha colado a muchos de sus amigos en cameos. Seguramente los primeros serán criticados por muchos y los segundos pocos se darán cuenta, pues no son actores de primera fila e incluso alguno solo pone voz a alguna criatura.

John Boyega en Star Wars: Los últimos Jedi

John Boyega en Star Wars: Los últimos Jedi

Como siempre ha sido en esta saga, los aspectos técnicos están cuidados con mucho mimo y una vez tenemos que alabar la mezcla de sonido. John Williams (Mi amigo el gigante) sigue en modo automático con la partitura y vuelve a darnos un recital de grandes éxitos con ligeras variaciones y ampliando los temas que compuso para el anterior episodio.

La chulería la pone Oscar Isaac (Suburbicon), quien convence pero sigue sin tener el protagonismo que reclama su personaje. La pobre Daisy Ridley (Asesinato en el Orient Express) esta eclipsada por un Mark Hamill (Brigsby Bear) en estado de gracia. El humor lo pone John Boyega (Detroit) acompañado de una de las grandes sorpresas de la cinta, Kelly Marie Tran (XOXO), y esta vez quien se lleva más de un aplauso es el “looser” de Domhnall Gleeson (Barry Seal: El traficante). Bien por Laura Dern (El fundador) y mal por Benicio Del Toro (Sicario), otro que parece que ha venido a cobrar y ya. Y Adam Driver (La suerte de los Logan) progresa adecuadamente.

Adam Driver en Star Wars: Los últimos Jedi

Adam Driver en Star Wars: Los últimos Jedi

En resumen, Star Wars: Los últimos Jedi es más de lo mismo, pero es una fórmula que funciona, y al salir de la sala deja ¿casi siempre? buen sabor de boca. Que ya lo hemos visto en otro momento, por supuesto, que no somos el público más objetivo, depende… pero lo que esta claro es que Disney esta educando a su público, y al igual que con el Universo Marvel irá creciendo con ellos y ajustando la fórmula hasta hacerla más precisa. El punto más negro del función es que la cinta esta dedicada a “nuestra princesa Carrie Fisher”, que falleció en diciembre de 2016, pero lo triste es que no se mencione o se dedique a “nuestro androide favorito Kenny Baker”, quien también falleció en agosto de 2016.

Lo mejor: Es entretenida, tiene un punto nostálgico, es Star Wars… y deja libertad absoluta a J.J. Abrams para hacer un cierre de trilogía original y diferente.

Lo peor: Recuerda mucho a los episodios V y VI con alguna variación. No arriesga.

Puntuación: 7/10

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