Serena: Un desamor difuso

Cuando uno termina de ver Serena, la pregunta que surge inmediatamente es de qué iba exactamente esta película. Aunque casi da la impresión de que quiere presentarse como una historia de amor que acontece en la época de la gran depresión norteamericana, en realidad acaba siendo un relato de desamor. Todo es tan difuso, se mezcla con tanta facilidad con el drama rural, con el thriller y casi con algunos tintes de terror psicológico, que no termina de percibirse cuál era la intención real de Susanne Bier (Amor es todo lo que necesitas). Saber que la directora ha tardado año y medio en montar una película que terminó de rodar en mayo de 2012 no es más que otra pieza más de este rompecabezas imposible de resolver. Atractivo tiene, pero viendo el reparto, los escenarios y las posibilidades, lo que finalmente vemos se antoja algo insuficiente.

Jennifer Lawrence en Serena

Jennifer Lawrence en Serena

Por momentos, parece que Bier quiere dar al escenario una importancia mayor incluso que la de sus personajes. Parece que los bosques norteamericanos que sirven de formidable plató para la película se van a convertir en algo vital. Pero la película devora esa posibilidad, dejando su presencia en meras postales para hilar escenas, de forma que la historia podría protagonizarla un empresario maderero, como es el caso, o alguien dedicado a cualquier otra cosa. No parece que esté ahí el alma de la película, por mucho que la bellísima fotografía de Morten Soborg (En un mundo mejor) eleve la capacidad de atracción de las imágenes. Aunque Bier dedica muchos minutos de su película a mostrar el escenario, la cinta no arranca hasta que aparece en pantalla el personaje de Jennifer Lawrence (Los juegos del hambre).

Y es ahí también donde surge con fuerza la sensación de que todo va a ser difuso. La película se detiene minuciosamente en el escenario cuando luego tiene una menor importancia, y le sucede lo mismo (a pesar de la curiosa elipsis que utiliza) con la historia de amor entre Serena (Jennifer Lawrence) y George (Bradley Cooper (Cruce de caminos)) . Es difuso porque la película real está condensada en su segunda mitad. Lo que quiere contar, o al menos esa es la sensación, está ahí, al final, y todo lo demás son unos largos preliminares que despistan más que informan y distraen más que enganchan. Y todo eso sucede a pesar de que la pareja protagonista, que ya ha coincidido en tres filmes en un cortísimo lapso de tiempo (El lado bueno de las cosas es de 2012 y La gran estafa americana del siguiente), hace un esfuerzo enorme durante todo el metraje para dar credibilidad a la historia en todas sus capas.

Bradley Cooper y Jennifer Lawrence en Serena

Bradley Cooper y Jennifer Lawrence en Serena

A pesar de eso, a Serena (¿está realmente justificado que la película utilice como título el nombre de su protagonista femenina?) le falta un espíritu mucho más definido. O quizá una realización mucho más decidida que solventara esos problemas de identidad que tanto le pesan al resultado final y que disminuyen bastante la trascendencia de personajes que dan la impresión de tener mucho más que contar, como el misterio Galloway (Rhys Ifans (Mi otro yo)) o el sheriff McDowell (Toby Jones (Mi semana con Marilyn)), incluso otros que aparecen presentados casi de una forma anecdótica y que en realidad tienen una importancia capital en aquello que más marca los temas en los que destaca Serena, como el de Ana Ularu (Los Borgia).

No se puede negar que hay en Serena un formidable trabajo de ambientación, una búsqueda de escenarios para rodar que dota a le película de una atmósfera atractiva. Y tampoco, aunque sea probablemente la más floja de las tres colaboraciones entre Lawrence y Cooper, que hay en la pareja protagonista una química y una categoría que sirve para que el espectador se mantenga conectado con la historia. Pero Bier no consigue una narración fluida e interesante, relevante o que tenga claro qué es exactamente lo que quería contar. Acaba pareciendo que la mencionada historia de desamor, pero si ese era el objetivo hay demasiadas cosas que invitan a pensar que se ha ido por las ramas.

Puntuación: 5 / 10

Ficha artística y técnica

USA. Dirección: Susanne Bier. Interpretes: Jennifer Lawrence (Serena Pemberton), Bradley Cooper (George Pemberton), Toby Jones (Sheriff McDowell), Rhys Ifans (Galloway), Sean Harris (Campbell), Sam Reid (Vaughn), Ana Ularu (Rachel), David Dencik (Buchanan), Ned Dennehy (Ledbetter). Guion: Christopher Kyle; basado en la novela de Ron Rash. Producción: Ben Cosgrove, Mark Cuban, Paula Mae Schwartz, Steve Schwartz, Todd Wagner y Nick Wechsler. Música: Johan Söderqvist. Fotografía: Morten Søborg. Diseño de producción: Richard Bridgland. Vestuario: Signe Sejlund.

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