Tras los buenos resultados del reinicio de una de la sagas de cine de terror de los años 90 más queridas por el público, era de esperar que tarde o temprano llegará un nuevo capítulo. Scream (2022) recaudó más de 137 millones de dólares a nivel mundial sobre un presupuesto de 24. Un año después Scream VI, consiguió 166 frente un gasto de 35. Así que Paramount dio luz verde a una nueva entrega, que llega un poco más tarde de lo normal debido a vaivenes de actrices y director por temas ideológicos que no viene al caso para el producto final, ¿o si?. Sea como fuere, Scream 7 trae de vuelta a la silla de director al guionista de la original, Kevin Williamson (Secuestrando a la Srta. Tingle), y la protagonista, y alma de la saga, Neve Campbell (El abogado del Lincoln).
Tras un prólogo muy divertido, en la población donde se narraron los hechos de las primeras 5 películas, la acción se traslada a otro pueblito con encanto donde vive Sidney (Campbell) con su marido y su hija adolescente, ya que los bebés que se presentaron en el capítulo quinto están con una abuela (hay que dejar los cabos bien atados que el espectador no es tonto). Allí, como viene siendo habitual en la saga, aparecerá uno o varios asesinos para acechar a la heroína y los suyos. Para no revelar más detalles sólo apuntaremos que el FakeApp juega un carta fundamental en la trama. El primer acto plantea una buena historia pero según avanzan los minutos parece que no saben hacia dónde quieren ir, y ya el tercer acto es un poco caótico con decisiones cuestionables, y un personaje, que hasta el momento tenía una trama solvente, se toma una pastilla y desaparece hasta la recapitulación final. En Scream 7 todo el concepto de reírse del cine de terror como ocurría en la anteriores cintas prácticamente ha desaparecido. El chiste recurrente en esta entrega es por que Sidney no estuvo en el anterior episodio.
Después de 27 años Williamson dirige su segunda película. Eso ya dice mucho. Al igual que pasaba en su debut tiene momentos muy buenos, como el prólogo ya mencionado y luego tiene secuencias como la de la cafetería que no se llegan a entender muy bien. Tiene guiños a las anteriores e incluso momentos que parece que quiere emular a los grandes de cómo Carpenter pero no, Scream 7 se acerca más a un telefilm que a cualquiera de sus predecesoras. Entre decisiones más que cuestionables, hay una muerte bastante bizarra que se sale un poco del concepto de la saga y no se entiende muy bien el porqué ya que desde el principio no ha marcado esa línea de estupidez, pero en fin, ahí está.
A parte de Campbell, que sigue liderando con buen pulso la saga, también tenemos de vuelta a Courteney Cox (Shining Vale) menos chispeante que en las anteriores, a los desaprovechados Jasmin Savoy Brown (Yellowjackets) y Mason Gooding (El asesino con ojos de corazón) y las incorporaciones de la interesante Isabel May (1923), el correcto Joel McHale (Community), y un montón de chavales más, con carisma cero, que apenas recuerdas al salir de la proyección.
En resumen, tras el buen sabor de boca Scream VI, donde se sembraban muchas subtramas para poder jugar en futuras secuelas, Scream 7 parece querer abrir un nuevo argumento que se va diluyendo por momentos. Se nota mucho que era un guión de una quinta entrega descartado al que le han añadido ciertas escenas para conectarlo con las dos predecesoras. Esta entrega ha perdido mucho de su esencia, y el apelar a la nostalgia ya no vale.
Lo mejor: Es muy entretenida
Lo peor: No sabe hacia dónde quiere ir.
Puntuación: 4/10


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