Basada en el relato Código 101 de la novela Rotos de Don Winslow, llega Ruta de escape, un thriller con cierto aroma al cine policiaco de los años setenta que funciona como un mecanismo de relojería a pesar de sus pequeños defectos. Chris Hemsworth (Transformers One), en un papel que le saca un poco de su zona de confort, es el protagonista de historia con cierto aroma a coral, donde también brillan con luz propia el indispensable Mark Ruffalo (Ahora me ves 3), la impresionante Halle Berry (Nunca te sueltes), el inquietante Barry Keoghan (Los amos del aire), y la solicitadísima Monica Barbaro (A Complete Unknown). Todo ellos dirigidos, con un pulso espléndido, por el también guionista de la cinta Bart Layton (American Animals).
Un ladrón de diamantes, muy meticuloso, tendrá que dar un giro inesperado a sus planes cuando un policía, de vieja escuela, le pisa los talones. Esta es básicamente la premisa de Ruta de escape. Se dice que el relato de Don Winslow es un homenaje a los libros de Elmore Leonard, y podemos afirmar que Ruta de escape es un homenaje a Michael Mann y más concretamente a sus cintas Ladrón y Heat. Sí, este ladrón de Ruta de escape recuerda mucho al interpretado por DeNiro en el clasico de 1995, y este policia, aquí quizá más bonachón, comparte cierto paralelismo con el de Pacino. Y la trama también tiene muchas similitudes, a pesar de que en el tercer acto muchas cosas sean diferentes. Y muchas de estas diferencias proviene de un tercer acto complaciente (todo queda cerrado y resuelto) pero algo apresurado. Se nota que Ruta de escape ha sufrido de remontajes. No contratas a la actriz nominada a un Oscar Jennifer Jason Leigh (La noche siempre llega), para una única escena, ¿no?.
Layton dirige Ruta de escape con un ritmo interno impecable, trepidante, manteniendo la tensión en cada escena. Pero a su vez, todo tiene un cierto tono pausado, donde predomina la imagen y la palabra sobre la acción más sofistica, que también la hay, atentos a ese primer asalto y su huida hacia la zona de autopistas. Una escena ejemplar. Y todo ello sin olvidarse de retratar la ciudad de Los Ángeles con todos los problemas que actualmente soporta. Se nota la influencia de Mann en muchos momentos, y es que es imposible no acordarse de Heat en varias secuencias de Ruta de escape. Atmósfera, planificación, montaje, sonido, música,… todo recuerda al padre de Corrupción en Miami.
Hemsworth nos regala una composición muy alejada de los héroes de acción de sus últimos proyectos. Construye un asesino sofisticado, sobre la ternura y la inocencia de un muchacho, algo que sorprende en el secuencia que baila Jersey Girl, en la versión de Bruce Springsteen, junto a la sorprendente Monica Barbaro. Pero quién se llevará la simpatía del público (parece un tierno abuelito) es Ruffalo. Berry está estupenda en un papel que reivindica la posición de las mujeres mayores en la industria, y Keoghan sigue dando el mal rollo al que nos tiene acostumbrados.
En resumen, Ruta de escape no revoluciona el género, pero sí que traer de vuelta aquellas historias donde todos los personajes, héroes o villanos, te importaban durante toda la trama hasta conocer su desenlace. Un thriller adulto, trepidante en su historia, pero pausado en su puesta en escena. Sin duda, todo un acierto.
Lo mejor: La dirección de Bart Layton.
Lo peor: Un tercer acto apresurado.
Puntuación: 7/10


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