No voy a engañar a nadie, Daniel Sánchez Arévalo es uno de mis directores favoritos. Todas y cada una de sus películas me han marcado de alguna manera, por eso creo que Rondallas también es una cinta que esconde mucho más detrás de lo que se puede ver a simple vista. Daniel Sánchez Arévalo siempre se ha caracterizado por representar de manera increíble a multitud de personajes, siempre reconocibles y con los que nos podemos sentir identificados. Ya pasaba en Gordos, Primos o Diecisiete donde ponía como protagonistas a personajes con los que todos podemos sentir esa identificación. En Rondallas va mucho más allá y no solo pone esos personajes, sino que también se involucra en dar a conocer tradiciones que quizás muchos desconocíamos. Así, aquí, la rondalla se convierte en la excusa perfecta para contar una historia sobre la perdida, saber mirar hacia delante y que toda tradición necesita una actualización moderna. También trata el tema de la unión y que los pueblos unidos siempre serán mejor. Es una cinta que calienta el corazón y te darán ganas de buscar rondallas en cualquier lugar y disfrutar de ellas.
Rondallas se viste de comedia trágica, pues toda la acción de esta sucede por una tragedia que deja a un pueblo gallego tocado y sin ganas de pasar página, por eso la rondalla se convierte en algo especial, pues consigue que el pueblo que parecía abocado a vivir en la penumbra por siempre vea ese rayo de esperanza y vuelva a latir con fuerza. Daniel Sánchez Arévalo se sirve de poco para hacer una gran película que no cae en ningún momento en el sentimentalismo barato y toda la emoción surge por las situaciones que muestra en pantalla, por sus personajes y por la forma que tiene de saber juntar la comedia con el drama. Rondallas no se anda por las ramas y va directa al grano desde el primer momento, te presenta a sus principales personajes de manera rápida y eficaz lanzando la acción sin detenerse demasiado. Por eso el ritmo que le mete a la cinta es perfecto, pues sabe cuando tiene que ir rápido y cuando se tiene que detener porque lo que vamos a presenciar es importante. Rondallas también habla de los pueblos de España, de como se ganan la vida y que nunca deben caer en el olvido, pues es en los pueblos donde reside los bueno y bonito de nuestra cultura, no en las grandes ciudades que cada vez van opacando lo poco que queda de las tradiciones.
Y es que la tradición de la rondalla es una realmente bonita y especial donde, casi todo el pueblo, se une para tocar con diferentes instrumentos una sintonía y mostrar al mundo la unión entre ellos. Todos los miembros son importantes y no hay ninguno que sobresalga por encima del resto, pues es algo que tiene que hacerse en comunidad y no en solitario. Escuchar al ritmo de bombo y platillo clásicos musicales es increíble, más todavía cuando va avanzando la cinta y como ese clasicismo cambia por temas más actuales, dándole otra perspectiva a la cinta sobre no quedarse anclado en el pasado, avanzar hacia delante y dar algo nuevo. Por eso es importante la historia de tragedia que hay detrás, pues con todo hace que la cinta evolucione a la vez con ese mensaje de no quedarse siempre anclado en lo malo, sino mirar hacia delante. Y una cosa que hace siempre bien Daniel Sánchez Arévalo es juntarse con un elenco entre caras conocidas y gente desconocida. Así podemos destacar a Javier Gutiérrez, Maria Vázquez, Judith Fernández, Tamar Novas, Carlos Blanco o Fernando Fraga como los grandes protagonistas de la cinta. Todos ellos con una presencia increíble y con las caras menos conocidas dando lección de lo que puede ser el futuro para ellos.
En definitiva, Rondallas es una película que nos vuelve a descubrir el valor de las tradiciones, la fuerza de la comunidad y la importancia de evolucionar sin perder la esencia de lo que somos. Sánchez Arévalo demuestra, una vez más, su maestría para crear historias cercanas y emotivas, capaces de conmovernos y hacernos recordar que, a pesar de las adversidades, siempre hay lugar para la esperanza y para la música que nos une. Sin duda, una cinta altamente recomendable para quienes aprecian el cine que nace del corazón y rinde homenaje a las raíces y la identidad de los pueblos.


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