Primate: Mono rabioso sangriento busca…

De vez en cuando surge en el panorama audiovisual cintas que evocan a nuestros recuerdos de la infancia. Este es el caso de Primate, una película que nos hace rememorar la época dorada de los videoclubs, donde descubrías films de terror, que no pasaban por salas, que se convertían en obras de culto gracias al poder de espectadores jóvenes sin complejos. Primate no inventa nada nuevo pero es un producto ameno, divertido y de menos de 90 minutos. El director Johannes Roberts (Resident Evil: Bienvenidos a Raccoon City) hace sufrir a las guapas Johnny Sequoyah (Dexter: New Blood) y Jess Alexander (La sirenita (2023)), entre otras muchas, con un simio no digital interpretado por el colombiano Miguel Torres Umba.

Jessica Alexander y Miguel Torres Umba en Primate

Jessica Alexander y Miguel Torres Umba en Primate

Una científica tiene como mascota a un simio. La científica fallece y la familia se hace cargo del monete. Este contrae la rabia y se descontrola. Esta es la premisa de Primate, y no se necesita saber nada más para disfrutarla. La estructura narrativa es muy del cine de videoclub de los 90, una amenaza va liquidando a todos los insoportables personajes de las maneras más bizarras posible hasta que alguno le hace frente, logra escapar, o consigue sobrevivir. Algo de agradecer es que la presentación de personajes dura lo justo, y la acción no se hace esperar. También en divertido como logra sacar partido a las localizaciones que hay dentro de una casa cercana a un acantilado, prácticamente en medio de la nada. Sin lugar a dudas, una historia sin complejos para hacer disfrutar al respetable.

Roberts conoce muy bien la reglas de este tipo de cine y juega al despiste, y eso conlleva que el espectador más avispado se lleve grandes sorpresas. Juega con elementos para crear tensión, y quizá luego no use en la trama. Nos marca un recorrido de víctimas y luego a lo mejor no es así, o si. Con esto me refiero a esas reglas de aquel cine de estantería, donde el personaje de color siempre moría el primero, los elementos en los que se hacían hincapié finalmente eran la solución a la trama… Eso es lo divertido de Primate, que su director presenta algo conocido para jugar sus propias bazas y despistar o no en muchas escenas. A lo que hay que sumar que el director de A 47 metros, no se ha cortado con la violencia, dando lugar a secuencias muy locas, plagadas de sangre, donde se premia el efecto artesanal frente al analógico. Solo hay que ver que el simio está interpretado por un ser humano y no por captura en movimiento.

Miguel Torres Umba y Johnny Sequoyah en Primate

Miguel Torres Umba y Johnny Sequoyah en Primate

El reparto en este tipo de producciones siempre suelen ser rostros poco conocidos apadrinados por alguien de renombre que sale escasos minutos de metraje. Y así ocurre en Primate. El ganador del Oscar a mejor actor de reparto por CODA: Los sonidos del silencio, Troy Kotsur (Black Rabbit), es la figura que apadrina a un elenco de gente joven y guapa, que irán siendo presas del simio interpretado por Torres Umba, al cual hay que reconocerle el mérito de los movimientos corporales, que combina con saltos, para hacer creíble a esta criatura indomable.

En resumen, Primate es un puro entretenimiento dirigido por un director con bastante oficio. Funciona como legado de aquellos tiempos antaño donde la diversión premiaba sobre el arte y ensayo. Primate ni reinventa el genero ni es una obra maestra pero es muy loca, sangrienta, y divertida.

Lo mejor: No tiene prejuicios.

Lo peor: Tomársela en serio.

Puntuación: 6/10

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