Posesión infernal: En llamas: La familia “perfecta”

Tras los estupendos resultados de Posesión infernal: El despertar, que con un presupuesto de unos 12 millones de dólares acabó recaudando más de 145 a nivel mundial (nada mal para una película que iba ser un estreno directo a plataforma), nos llega la consabida secuela bajo el original título de Posesión infernal: En llamas, una continuación directa de aquella dirigida por el francés Sébastien Vanicek (Vermin. La plaga) y protagonizada por los emergentes Souheila Yacoub (Dune: Parte dos) y Hunter Doohan (Miércoles), y la veterana Maude Davey (Años de sequía).

Hunter Doohan en Posesión infernal: En llamas

Hunter Doohan en Posesión infernal: En llamas

Tras tres secuencias de prólogo que abarcan 17 minutos de cinta, y donde dos de ellas sirven para conectar con la cinta anterior, Posesión infernal: En llamas arranca tras su ardiente título, llevándose la acción prácticamente a una casa donde se narran el resto de los hechos. Sin revelar mucho de la trama, allí el diablo empezará a hacer de las suyas acosando a una familia un tanto peculiar. El guion es entretenido, pero pretende tener un poso de denuncia sobre las relaciones toxicas y de maltrato, y se queda algo lejos de ello por priorizar las situaciones extremas y el humor absurdo de ciertas situaciones. Tampoco queda muy clara la conexión con el libro de los muertos.

Sin embargo, todos esos apuntes de guion se compensan con una dirección muy solvente de Sébastien Vanicek. El francés nos regala grandes secuencias como la del coche, el momento de un diablo con la abuela, la escena de la pluma y la sierra cortacésped, o ese plano donde la acción se da a través de un espejo pero que no lo descubrimos hasta el impacto final. Sin lugar a dudas el apostar por un director europeo la ha sentado estupendamente a la casquería, el gore, y a lo cafre que siempre ha sido la saga.

Souheila Yacoub en Posesión infernal: En llamas

Souheila Yacoub en Posesión infernal: En llamas

En el reparto destacar por encima de todo a Davey, quien es una actriz mayor pero quizá no tanto como interpretar a la impedida abuela de la función, y que sale airosa gracias a un estupendo maquillaje y unos “remates” cómicos muy divertidos. Yacoub y el momento pluma es impactante, casi podemos sentir el dolor. Y algo similar ocurre con Doohan y la puerta de un lavavajillas, caso podemos experimentar la ira a través de los golpes que le proporciona a un demonio.

En resumen, Posesión infernal: En llamas es un entrenamiento refrescante. Quizá el trasfondo de la historia, e incluso algunos pasajes, no sean del todo satisfactorios, pero se compensa con momentos muy divertidos y cafres donde no se libran ni hasta los perros. Y por supuesto, nos deja la puerta a una nueva secuela con esas dos imprescindibles escenas post créditos.

Lo mejor: La brutal, y sangrienta, dirección de Vanicek.

Lo peor: Ciertos apuntes de guion.

Puntuación: 6/10

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