Pasolini: Abel Ferrara, el gran torturador

Nunca he sido un gran admirador del cine de Abel Ferrara (Welcome to New York). Debe ser que yo entiendo la polémica de otro modo, pero no de la forma en la que la concibe el director neoyorquino. Su forma de polemizar se limita a mostrar en pantalla secuencias obscenas, llenas de miembros sexuales y poniendo a sus personajes en situaciones límite. Esto ya lo mostró en su anterior obra, pero es que en Pasolini lo ha llevado a otro extremo. En ningún momento vemos la vida y obra del polémico director italiano, sino que nos limitamos a ver como fue tratado por su sexualidad. Y después de cinco minutos de película la puerta de salida es lo mejor opción.

Willem Dafoe en Pasolini

Willem Dafoe en Pasolini

Abel Ferrara se olvida por completo de mostrarnos como fue la vida de Pasolini, algo que posiblemente hubiera agradecido si no hubiera enfocado la cinta por el sexo, las felaciones y el mostrar miembros viriles en todo su esplendor. Si en el fondo la cinta tuviera una historia mejor elaborada y mejor contada, quizás, estas cosas no me hubieran molestado en absoluto. Pero no. Entre la trama argumental de una novela inexistente que supuestamente está escribiendo el autor y la trama de la homosexualidad del director italiano la cosa no levanta nunca el vuelo. Primero porque nos da igual la novela. Y segundo porque ¿en serio alguien quería ver una cinta de Pasolini donde sólo se le viera haciendo felaciones? Esta vez se te ha ido la mano Ferrara.

Y son cosas como estas las que más cabrean. ¿Tan difícil era hacer una cinta sobre el director, manteniendo el tema sexual pero con algo más de interés? Las dos historias (la novela y la vida real) no conectan en ningún momento y aparecen cuando menos te lo esperas sin ser explicadas y sin saber muy bien porque. Sólo hay una vez que parecen conectar, pero es mediante la repetición de un monólogo que hemos oído antes de la boca de Pasolini. Lo dicho, un desastre.

Maria de Medeiros en Pasolini

Maria de Medeiros en Pasolini

Si consigue incomodar al espectador con sus secuencias, pero también lo hace Lars Von Trier en su díptico Nymphomaniac y lo consigue mediante una historia, unas metáforas y un estilo propio. Ferrara de olvida de todo, y entre la banda sonora a todo trapo, los montajes de imágenes hechas en Paint y la cantidad de encadenados de las imágenes te sales por completo de la historia. No ayuda nada a que la película consiga atraer la atención, quizás algo la gran interpretación de Willem Dafoe (El gran hotel Budapest) que consigue en todo momento que nos creamos al genio, pero el resto es vacío de sentido y de cualquier otro tipo de sensibilidad.

Pasolini es una mala película. Abel Ferrara sigue en su mundo de querer polemizar todo lo que hace, pero no se da cuenta que más que polémica genera vergüenza ajena en todo lo que hace. Tampoco es que fuera uno de mis directores predilectos, pero después de esto no sé si volver a darle una oportunidad. Muy mala.

Lo mejor: Willem Dafoe.

Lo peor: Abel Ferrara y la película en sí.

Puntuación: 2/10

Ficha artística y técnica

Francia, Bélgica e Italia. Dirección: Abel Ferrara. Interpretes: Willem Dafoe (Pier Paolo Pasolini), Ninetto Davoli (Epifanio), Riccardo Scamarcio (Ninetto Davoli), Valerio Mastandrea (Nico Naldini), Adriana Asti (Susanna Pasolini), Maria de Medeiros (Laura Betti). Guion: Maurizio Braucci; basado en un argumento de Abel Ferrara y Nicola Tranquillino. Producción: Fabio Massimo Cacciatori y Thierry Lounas. Fotografía: Stefano Falivene. Montaje: Fabio Nunziata. Diseño de producción: Igor Gabriel. Vestuario: Rossano Marchi.

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