O los tres o ninguno: Vivir tu vida

Últimamente la comedia francesa nos ha dejado más de una alegría en la gran pantalla. Intocable o Guillaume y los chicos ¡A la mesa! Son claros ejemplos de que en Francia se puede hacer muy buen cine. Y, aunque vestido de comedia, suelen ser películas con una carga dramática muy importante. También sueles ser críticas con la sociedad, el país o con el mundo en general. Pero otras veces, basta con convertir una historia que pudría haber sido un drama en una comedia tan divertida que llorar de la risa y no de pena será la constante. O los tres o ninguno, el debut tras las cámaras de Kheiron, es una comedia familiar que adapta su propia historia dotándola de un humor tan divertido como inteligente. Y eso hace de la cinta una maravilla.

Leïla Bekhti, Naël Rabia y Kheiron en O los tres o ninguno

Leïla Bekhti, Naël Rabia y Kheiron en O los tres o ninguno

Nunca es fácil llevar a la gran pantalla la vida propia o la de tus familiares más cercanos. No es fácil porque siempre se intenta, en muchas ocasiones, exagerar algunas situaciones para darles más dramatismo o ver que lo que pasaba en aquella época era algo horrible. Kheiron opta por la comedia más costumbrista y divertida para contar la vida de sus padres, unos padres revolucionarios que verán como su vida cambia al ser perseguidos en su país de origen y tendrán que emigrar para no ser arrestados. Pero eso no quitará que, en su país de acogida, se estén quietos sin hacer nada. Kheiron infunde en la cinta un ritmo salvaje, unos gags muy acertados y unos personajes a los cuáles les coges cariño en su primera aparición. Y aunque es una comedia, no dejas de pensar en más de una ocasión que seguro que al final hay un giro muy dramático.

Pero no es así. Sí que tiene sus momentos bajos de intentar llegar a tu corazón de una manera más subrayada, pero lo bueno de Kheiron y la historia es que sólo ocurre una vez en la cinta, el resto consigue calarte tan hondo que no quitarás la vista de la pantalla en ningún momento. Su voz en off y su montaje con imágenes o grafismos son todo un acierto. También lo son los gags o los gestos del propio Kheiron, que protagoniza la cinta, que consigue hacer que a lo mejor un gag que no tiene una fuerza muy grande se convierta en una secuencia de estar tirado por el suelo riendo. Pero entre tanto gag y risas, hay una historia. Una historia muy bien hilada sobre la familia, el buscarse la vida, vivir tu propia vida y disfrutar con cada momento que tienes en la vida. Y ese mensaje es el que más lejos llega de la película. Te llega al corazón con una fuerza muy grande.

Leïla Bekhti en O los tres o ninguno

Leïla Bekhti en O los tres o ninguno

Y es que el debut de Kheiron es una joya. Puede que en muchas ocasiones intente tirar de situaciones fáciles o mil veces vista, pero como lo hace él consigue que todo sea diferente. No te calará por lo innovador de la historia, pero si lo hará por unos personajes que trasmiten vida, emociones y ganas de cumplir sus sueños. Kheiron ha cumplido uno, quizás, al llevar la vida de los seres más queridos a la gran pantalla. Y ese riesgo se ve recompensado con una cinta emotiva pero divertida que conseguirá hacer que te olvides de todo y disfrutes como hacía mucho que no lo hacías.

Lo mejor: Kheiron y la historia.

Lo peor: Que se piense que por ser comedia no tendrá una gran historia detrás.

Puntuación: 8/10

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