¿Quién no ha oído hablar alguna vez de los juicios de Nuremberg? Seguramente pocas personas nunca hayan oído hablar de ellos, pues son los juicios más famosos de la historia tras la derrota nazi en la II Guerra Mundial. Este juicio se ha representado en muchas películas e historias por lo que, un nuevo acercamiento en pleno 2025, era algo innecesario. Me refiero a nivel cinematográfico, porque a nivel político actual, con el resurgir de la ultraderecha en infinidad de países el miedo a que la historia se repita da bastante miedo. Pero lo cierto es que, a nivel cinematográfico, Nuremberg consigue sorprender por su punto de vista y desde donde está contada la historia. Nuremberg coloca la acción cuando un psicólogo tiene que determinar si los altos cargos nazis están en sus cabales para ser juzgados por los crímenes que cometieron durante el conflicto, pero este psicólogo comenzará una partida mental con Hermann Göring, mano derecha de Hitler, donde no todo es lo que parece. Y es que, gracias a este posicionamiento, y que la película está contada de manera magnífica, consiguen hacer que Nuremberg te tenga metido de lleno en su propuesta los 150 minutos de duración. Una sorpresa más que inesperada.
Tengo que reconocer que las películas bélicas y de juicios son mi perdición. Son un género que me gusta más de lo creía porque soy un apasionado de la historia, y de la II Guerra Mundial en particular, y siempre me han atraído las historias dentro de los juzgados, donde puede pasar cualquier cosa. Pero en Nuremberg han juntado las dos cosas, por lo que iba a estar fascinado con la propuesta desde un principio. Pero la sorpresa fue al encontrarme con una cinta que habla de los juicios desde otra perspectiva, desde una perspectiva en la que se muestra como incluso la gente más recta puede caer presa de los engaños nazis. Así, la cinta se maneja en diferentes situaciones en donde nos pondremos en la piel de Douglas Kelly, el psicólogo que estaba al mando de diagnosticar si Hermann Göring estaba dentro de sus cabales para ser juzgado. La cinta se aproxima a este suceso desde una perspectiva en la que, en muchos momentos, parece que los nazis se iban a librar de ser juzgados y colgados. Y es que la cinta pone de manifiesto que, aunque los monstruos parezcan vulnerables sigues siendo monstruos. Su forma de empatizar, de querer meterse en nuestra cabeza y hacernos dudar de todo es una de las principales formas. Al igual que jugar con todos.
Nuremberg juega muchas de sus cartas a crear una falsa empatía hacia esos villanos. A esos seres que pusieron al mundo en jaque. Una empatía que nunca llega a crearse en el espectador, pues tiene cultura e historia. Y es por eso por lo que Nuremberg es tan necesaria hoy en día, porque esos seres siguen sueltos por el mundo, intentando volver a ser relevantes y vete tu a saber que cosas hacer. Núremberg está aquí para decirnos que no caigamos en las mentiras de aquellos que siguen apoyando un movimiento racista, xenófobo y que solo buscaba dividir un mundo complicado. Es por eso por lo que, cuando la cinta alcanza su cima con los juicios, el espectador ha visto que es lo que hacían para salir adelante con todo, hasta que daban con alguien que no caía en sus redes y sabía perfectamente como salir adelante. Es por eso que la cinta va in crescendo en todo momento, nunca se hace pesada con su duración y sigue siendo un material muy potente para seguir enseñando hoy en día en los colegios de todo el mundo. Una cinta que, posiblemente no acabe en las mejores listas del año, pero que tiene esa calidad suficiente para deja a la gente pensando que el pasado puede volver a no ser que lo evitemos.
En definitiva, Nuremberg nos obliga a mirar al pasado para entender el presente y, sobre todo, para que no repitamos errores que podrían costarnos muy caro. La película educa y remueve conciencias, recordándonos que la lucha contra la intolerancia y el odio nunca termina. Es una llamada a la responsabilidad colectiva, a mantenernos firmes ante la manipulación y a no olvidar lo que la historia ya nos enseñó. Porque si bajamos la guardia, podríamos encontrarnos de nuevo frente a las mismas sombras que una vez amenazaron con oscurecer el mundo.


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