Nuestros amantes: Esto no es Manhattan

Es incomprensible que una comedia romántica con este gran cúmulo de nombres en su reparto, no funcione. Nuestros amantes se convierte en una penitencia por confiar en ver de nuevo a Eduardo Noriega (Los miércoles no existen) y Fele Martínez (La noche que mi madre mató a mi padre) juntos en la gran pantalla 20 años después de la película que les dio a conocer, Tesis. Más penitencia tenemos por confiar en el regreso de Gabino Diego (La daga de Rasputín) al cine después de una larga temporada relegado al teatro. Y la puntilla nos la da ver a dos guapas actrices como Michelle Jenner (Julieta) y Amaia Salamanca (¡Atraco!) brillar sin gracia (en especial la segunda), ante una historia que no se sostiene en ningún momento. Nuestros amantes llama bastante la atención, pero no cumple expectativas. Lo más reseñable de Nuestros amantes es lo bien retratada que sale en pantallas la tierra de Aragón.

Michelle Jenner y Eduardo Noriega en Nuestros amantes

Michelle Jenner y Eduardo Noriega en Nuestros amantes

Una pareja se conoce en un bar moderno, de esos que tienen librería, y se ponen a charlar de sus problemas. Conforme la acción avanza, descubriremos que ambos tienen cosas en común y sufren de mal de amores. Esta es la premisa de Nuestro amantes, de la que no contaremos nada más para que el espectador sea ¿sorprendido?. El problema del guión de Lamata reside en unos diálogos que resultan muy pedantes y demasiado teatrales. Nuestros amantes durante 88 minutos y prácticamente son una pareja “rajando” constantemente. No hay ninguna acción. Es verdad que esa pedantería esta justificada en la trama, pero no termina de encajar bien en la historia. Nadie habla así en la vida real. Quizá si hubiera sido una obra de teatro, otro gallo cantaría. Otro problema es que todo se ve venir, es decir, cuando hay 5 personajes y una trama de cuernos de por medio, sabes que los actores que faltan por salir en escena algo van a tener que contar, y eso en algunos momentos resulta demasiado obvio.

Como director, Miguel Ángel Lamata ha convertido Nuestro amantes en el anuncio turístico más largo de las tierras aragonesas. Zaragoza y Teruel nunca han lucido tan bonitas en la gran pantalla. A pesar de sus perfectos encuadres y su iluminación de ensueño, esta táctica también resulta algo artificial. Es verdad que estamos ante una película de ficción, pero ¿quién anda paseando por la orilla de un riachuelo hablando de Charles Bukowski y Truman Capote en perfecta armonía con todos los elementos que le rodean?. Toda la atmósfera de la cinta resulta demasiada adulterada.

Eduardo Noriega y Fele Martínez en Nuestros amantes

Eduardo Noriega y Fele Martínez en Nuestros amantes

Noriega nunca ha sido un gran actor, y aquí verle recitar frases pedantes tampoco le ayuda. Martínez rapado al cero y haciendo suyo un personaje dantesco esta más interesante pero apenas se le saca provecho. Gabino Diego resulta demasiado misterioso y poco gracioso. Una pena que no se haya potenciado la vis cómica de uno de los grandes cómicos de nuestro cine. Michelle Jenner esta radiante, pero ocurre lo mismo que con Noriega, verla recitar esas absurdas y empalagosas frases le hacen perder puntos. Por su parte Amaia Salamanca resulta casi anecdótica y solo resalta en pantalla por su belleza y percha.

En resumen, Nuestros amantes apuntaba a ser una comedia divertida que se queda en un dialogo interminable y terriblemente pedante. Lamata quiere ser como Woody Allen y se olvida que estos es España y no América, y que Zaragoza, por muy bonita que sea (y que luzca en pantalla), no es Manhattan.

Lo mejor: Lo bien que luce Aragón en pantalla grande.

Lo peor: No interesa, apenas haces gracia, y en algunos momentos aburre con su pedante verborrea.

Puntuación: 3/10

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