En pleno auge de John Wick, muchas productoras querían subirse al carro de este tipo de películas, las de las cintas de acción basadas en escenas de acción coreografiadas, planos secuencias imposibles y protagonistas silenciosos pero que tuvieran el medidor de aura completamente disparado. Así, tuvimos cintas como Atómica, dirigida por David Leicht (El especialista), que pasó sin pena ni gloria, y Nadie, una cinta de Ilya Naishuller (Jefes de Estado), en la que seguíamos a un padre que repartía justicia a su manera. Realmente, aquella Nadie fue una sorpresa inesperada y que pocos podrían esperar que tuviera un éxito tan arrollador. Bob Odenkirk (The Bear), después de alcanzar toda la fama con esa maravilla llamada Better call Saul, se convertía en el nuevo actor que medio Hollywood quería, también hacía gracia que Saul Goodman repartiera estopa como lo hace en la cinta. Pero, cuatro años después, ya hemos pasado de decir “Saul Goodman repartiendo estopa” a referirnos por completo a Hutch Mansell, el protagonista absoluto de la cinta. Y es que sirve para olvidarnos por completo de todo lo que dijimos en la primera entrega y ya sabernos completamente quien es el protagonista. Nadie 2 es algo más bestia que su predecesora, mucho más directa y que no tiene miedo a repetir, en más de una ocasión, situaciones similares a las de la primera pero que funcionan perfectamente.
Nadie 2 se sitúa cuatro años después de la primera entrega en donde dejamos a nuestro protagonista donde no dejó ni un solo ruso en EEUU, ahora le tenemos haciendo trabajos para saldar la deuda que tiene con El barbero, quien le ayudó en el pasado y tiene que solventar la deuda que tenía la organización criminal. Pero todos en algún momento tenemos que parar, así que Hutch con su familia se va de vacaciones, pero lo que parecían unas vacaciones de relax se convertirán en unas vacaciones donde Hutch tendrá que volver a salvar a su familia. Y ahora pasamos de la mafia rusa, a una mafia de un parque de verano que se las verá con Hutch. Así, Nadie 2 es una cinta que no pierde el tiempo en presentaciones, no pierde el tiempo en tramas innecesarias y va directamente al grano, haciendo que la acción se dispare desde el primer minuto. Nadie 2 tiene similitudes con la primera entrega en cuanto al inicio de esta y su final, teniendo prácticamente los mismos planos, haciendo que los espectadores se sientan como en casa en todo momento. Después de esto, ya la cosa es ver como saldrá Hutch de esta y cuantos miembros de la organización es capaz de matar.
Porque, como he dicho, Nadie 2 no quiere perder el tiempo y va directo a la acción sin cuartel. Y por momentos puede ser mucho más violenta que la primera entrega y, lo cierto, es que lo es. Pero después de revisitar Nadie la cosa puede quedar en empate. Y es que la acción tan frenética a la que te somete Nadie 2 es demencial. Golpes, puñaladas, disparos, golpes con anclas de barcos… etc., todo ello envuelto de una manera tan divertida y espectacular que no puedes dejar de mirar la pantalla. Por no hablar de su parte final, que se vuelve completamente demencial y la acción alcanza cotas increíbles. Por no hablar de la secuencia dentro de una fábrica, donde comienza la acción fuera de plano y termina dentro con momentos únicos. La dirección, en esta ocasión de Timo Tjahjanto (Fuera de las sombras), director de la espectacular The Night Comes for Us, es solvente y sabe perfectamente dónde posicionar la cámara para que no perdamos nada de la acción. Bob Odenkirk vuelve a cumplir con creces y demuestra que es un actor solvente en cualquier tipo de cine, alejándose por completo en donde le conocimos a lo que es ahora. Connie Nielsen (Gladiator II) sigue siendo la mujer que, en esta ocasión, también se involucra dentro de la acción de la cinta. Christopher Lloyd (Miércoles) repite con un personaje divertidísimo y que aquí sigue robando todas las escenas en las que sale. Y, como villana, tenemos a una desatada Sharon Stone (Aquí y ahora), que cumple con creces con todo aquello que pide el papel.
Nadie 2 es una explosión de acción que no hace concesiones y te agarra desde el primer minuto para no soltarte jamás. La película toma todo lo que hizo especial a la primera entrega y lo lleva al siguiente nivel: más violencia, más directa, y con un ritmo que no te deja respiro. Hutch Mansell, ahora sí completamente dueño de su identidad, se enfrenta a nuevos enemigos en un escenario insólito, demostrando que ni siquiera unas vacaciones familiares pueden detener su instinto demoledor. En definitiva, Nadie 2 es pura adrenalina, perfecta para quienes buscan diversión y golpes sin tregua. Una secuela que no se anda con rodeos y te deja con ganas de más, confirmando que Hutch y compañía llegaron para quedarse durante mucho tiempo.


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