Múltiple: La bestia es real

Parece que poco a poco M. Night Shyamalan (After Earth) comienza a recuperar aquel toque y atmósfera que nos brindó durante sus primeras cintas. Tras la excelente La visita, ahora nos presenta Múltiple, un inquietante relato que también sirve como un meticuloso estudio sobre el trastorno de la personalidad múltiple, aunque tenga algún toque fantástico. Anya Taylor-Joy (Morgan) se enfrenta a un tremendo James McAvoy (X-Men: Apocalipsis) en la que sin duda es una de las grandes sorpresas (en todos los sentidos) de la temporada.

James McAvoy en Múltiple

James McAvoy en Múltiple

Kevin (McAvoy) es un joven que padece un trastorno de personalidad múltiple. Kevin convive con hasta 24 personalidades diferentes. Un niño, un artista frustrado, una señora muy disciplinaria… y una personalidad salvaje que aún no ha revelado. Un día Kevin secuestra a tres jóvenes para saciar a esa personalidad que pronto descubriremos. Múltiple cuenta la historia de cómo estas tres muchachas deben escapar de este enfermo, antes de que presente su personalidad más atroz. El guion se compone básicamente de presentar las diferentes personalidades mientras las muchachas tratan de escapar. Quizá no sea novedoso, pero su giro final nos obliga a repasar toda la cinta para encajar todas las piezas. Un toque con el que Shyamalan impregnaba todas sus primeras cintas, y que tanto gustaba al gran público.

M. Night Shyamalan siempre ha sabido mover muy bien la cámara. Aquí vuelve a demostrar que es único despistando al personal y jugando al sugerir y no mostrar. Quizá una de las secuencias más interesantes es la del secuestro, aunque tampoco hay que dejar de lado cada vez que se nos presenta alguna de la personalidades de Kevin, en especial la de la señorita que imparte disciplina, atentos al uso de la cerradura de la puerta. Su clímax final también es digno de mencionar, como juega con la profundidad del plano, y un montaje muy estudiado, para dar una sensación de mal rollo muy interesante.

Anya Taylor-Joy en Múltiple

Anya Taylor-Joy en Múltiple

James McAvoy es el otro pilar de la cinta. Su trabajo es digno de alabar, pues deber recrear varios personajes y que ninguno de ellos chirríe, y lo consigue. Además consigue que aun siendo personalidades infantiles o neutras, resulten inquietantes. Cuando representa al niño de 9 años parece dulce y angelical, pero también tiene un punto siniestro que resulta muy atrayente. Una pena que la actriz que le tienen que dar la réplica, y sustentar la otra parte de la cinta, resulte demasiado sosa. Taylor-Joy, a pesar de tener un personaje estupendo, no sabe aprovechar la ocasión y resulta insípida, y es eclipsada en todo momento por McAvoy.

En resumen, Múltiple puede pecar de ser una historia más hasta su epílogo, donde todo cobra una dimensión diferente, y nos hace salir de sala con un estupendo sabor de boca y ganas de repetir. Múltiple va dejando muchas pistas que al final podríamos haber reconocido, pero eso lo bueno de Shyamalan, que “te la mete doblada” y no te das cuenta hasta el final. Y es que después todo, siempre es muy bonito sentirse como al final de Saw, cuando Cary Elwes (La reina de España) logra encajar todas las piezas del puzle.

Lo mejor: La dirección de Shyamalan, el epílogo, la música y McAvoy.

Lo peor: La obligación de verla por segunda vez para encajar todas la piezas.

Puntuación: 8/10

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