Más allá de las colinas: Amistad poco “Ortodoxa”

Creo que no soy un bicho raro si confieso que a veces salgo del cine con una idea de una película, y según pasan las horas esa idea se va puliendo y sufre una mutación. A veces para bien, a veces para mal. Digo esto porque es lo que me ha ocurrido con Más allá de las colinas, la nueva película del director rumano Cristian Mungiu. Este director se ha consolidado en Europa como uno de los referentes del cine de su país de origen, y en el camino de su carrera ha recogido elogios y premios. Entre sus películas se encuentra 4 meses, 3 semanas, 2 días, quizás la más conocida pues por ella ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 2007. Ahora Mungiu vuelve con Más allá de las colinas dividiendo las opiniones de los que no nos callamos ni un momento a la hora de hablar de cine.

Fotograma de Más allá de las colinas

Fotograma de Más allá de las colinas

La trama se desarrolla en un humilde monasterio ortodoxo de las montañas de Rumanía, donde junto al “Padre” (algo así como el Prior en la religión católica), viven unas cuantas monjas. Entre esas monjas está Voichita, una joven huérfana que buscó refugio en Dios y en ese monasterio tras abandonar el orfanato. Una antigua amiga suya llamada Alina irá a visitarla unos días, y por distintos motivos, las cosas en el lugar sagrado cambiarán. Decir más sobre Más allá de las colinas sería condenar a aquellos que están interesados en verla, así que a otra cosa.

Para mí el film ha sido como una cinta de casette, con caras A y B. La cara A es que ha sido una maravilla visual, con unas cuantas escenas que profundizan bastante en el dolor y en los sentimientos de tristeza y soledad. La gran mayoría de las secuencias y escenas de la cinta constan de un solo plano, en los que la cámara acompaña las acciones de los personajes. Lo cierto es que desde el primer minuto se mantiene una intensidad que dura prácticamente hasta el final. Quizás es eso, la intensidad, lo que en cierto modo actúa de arma de doble filo, ya que la película es tan densa y posee tanto dramatismo que resulta casi imposible de ver si no has dormido bien la noche anterior.

Cosmina Stratan de Más allá de las colinas

Cosmina Stratan de Más allá de las colinas

Y es aquí cuando entra en juego la cara B: Mala idea en mi opinión que la película dure dos horas y media y que cuente lo mismo una y otra vez repitiéndose hasta la saciedad y la amargura. He aquí cuando hago referencia a mis primeras líneas de la crítica, ya que como es de suponer salí de la sala con los músculos agarrotados y con una pesadez encima muy seria. Llega un momento en el que los temas de las posesiones diabólicas y los exorcismos te parecen ya algo de chiste, y todo por no llorar de aburrimiento. Al final la película termina con un poco de descaro, pero hay tantas ganas de salir de allí que ya eso es lo de menos.

Para hablar del reparto hay que quitarse el sombrero. La pareja protagonista formada por las debutantes Cosmina Stratan y Cristina Flutur son sin ápice de duda de lo mejor de toda la película. Ambas expresan tan bien lo que las ocurre que uno se perdería en la línea que hay entre el realismo y lo ficticio de su actuación. Hay comportamientos y actitudes que encarnan tan bien los personajes, aunque no sepamos demasiado sobre ellos resulta muy fácil hacerse una idea de su vida pasada. Y por qué no decirlo, pese a la religioso de la historia, se respira una tensión sexual de forma pautada pero continua.

Lo mejor: La línea que sigue la trama. Que el lugar donde suceden los hechos sea tan vacío y a la par tan imprescindible. Cosmina Stratan como la frágil Voichita.

Lo peor: Las escenas totalmente prescindibles por repetición que alargan inútilmente la historia. Que no todos los espectadores perdonarán a Mungiu por enrollarse como las persianas.

Puntuación: 6/10

Ficha artística y técnica

Rumanía, Francia y Bélgica. Título internacional: Beyond the hills. Título original: Dupa dealuri. Dirección: Cristian Mungiu. Interpretes: Cosmina Stratan (Voichiţa), Cristina Flutur (Alina), Valeriu Andriuta (sacerdote), Dana Tapalaga (madre superiora), Catalina Harabagiu (hermana Antonia), Gina Tandura (hermana Iustina), Vica Agache (hermana Elisabeta), Nora Covali (hermana Pahomia). Guion: Cristian Mungiu; inspirado en la novela de Tatiana Niculescu Bran. Producción: Cristian Mungiu. Fotografía: Oleg Mutu. Montaje: Mircea Olteanu. Dirección artística: Calin Papura y Mihaela Poenaru. Vestuario: Dana Paparuz.

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