Los siete magníficos: Un remake con alma

Vivimos en la época en donde el cine de Hollywood se ha caracterizado por tirar de clásicos y volver hacerlos, que por las películas originales y diferentes. Por eso cuando se anunció que Los siete magníficos, aquel remake de Los siete samuráis de Akira Kurosawa, iba a tener una nueva versión (sin olvidarnos de Bichos), mucha gente puso el grito en el cielo. Siempre que sucede eso habría que preguntarse qué daño hay modernizar un clásico que, quizás, no sea un clásico para todo el mundo. Aun así, Los siete magníficos de Antoine Fuqua no debería ser vista como una mancillación de la cinta de Sturges, sino una versión propia con su alma, su fuerza y sus momentos. Antoine Fuqua consigue crear una cinta que deja en muchos casos fuera la historia para centrarla en la acción. El resultado es una cinta entretenida, divertida y con un ritmo feroz. Los siete magníficos han vuelto para quedarse.

Denzel Washington en Los siete magníficos

Denzel Washington en Los siete magníficos

Este remake llama la atención porque simplifica en muchos casos escenas o momentos, que en la de Sturges se hacían interminables. Por eso Fuqua sabe que ahora tienes que ser rápido y dinámico, no puedes tener al espectador en una cinta de acción y aventura media hora viendo un secuencia interminable en donde no pasa nada. La llegada del villano, la secuencia dentro del bar y todo el tiroteo final es una muestra del buen hacer del director americano. Además, la cinta rinde tributo a secuencias que se han podido ver en la de Sturges, pero dotándolas de alma. No las copia, no las plagia, las adapta dándoles su propio sentido y significado. Y eso hace que la cinta vaya creciendo, porque seguramente muchos de los que hayamos visto la cinta de Sturges tengamos  escenas o situaciones que querráimos ver, y estarán, pero con la visión de Fuqua.

También cabe destacar, que la cinta se centra en sus personajes, dándoles más empaque, más emoción y psicología. Por eso cuando nos van presentando a todos ellos somos capaces de entender sus miedos, que es lo que hacen o se dedican y qué relación hay entre ellos. Eso es algo de agradecer, porque la creación de personajes últimamente se queda muy corta. Lo único malo de todo esto es, que con tanta acción de por medio y la historia un poco condensada, la película carece en ciertos tramos de épica (algo que no sucede en el tramo final). Fuqua dota de estilo y clase a la película, pero está tan centrado en la composición y en sus cosas que se olvida muchas veces de la épica. Pero el resto está muy conseguido. Denzel Washington (The equalizer (el protector)) vuelve a estar a un gran nivel, pero eclipsado por Chris Pratt (Guardianes de la galaxia), que se come la pantalla en cada aparición. Mención también para Ethan Hawke (Boyhood), que brilla en sus secuencias.

Vincent D'Onofrio, Martin Sensmeier Manuel García Rulfo, Ethan Hawke, Denzel Washington, Chris Pratt y Byug-Hun Lee en Los siete magníficos

Vincent D’Onofrio, Martin Sensmeier Manuel García Rulfo, Ethan Hawke, Denzel Washington, Chris Pratt y Byug-Hun Lee en Los siete magníficos

En definitiva, Los siete magníficos es una obra muy bien realizada que realiza un homenaje a la cinta de Sturges pero sin copiarla. El resultado es divertido, fresco y lleno de acción. Los fans del género se quedarán alucinados, los nos tanto quizás encuentren en ella un entretenimiento muy digno. Y los que quieran verla por primera vez saldrán gratamente recompensados. Los siete magníficos es diversión por aplastamiento.

Lo mejor: La dirección y las secuencias de acción.

Lo peor: Falta algo de épica.

Puntuación: 8/10

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