Lejos del mar: Comedia involuntaria

En España somos mucho de Guerra Civil y de E.T.A a la hora de contar alguna historia sobre nuestro pasado. Y en muchas ocasiones son muy buenas películas, otras en cambio, si el tema no se trata con el suficiente interés acaba siendo una comedia involuntaria. Y eso es lo que le pasa a Lejos del mar, la nueva película de Imanol Uribe (Miel de naranjas), que lejos de remover conciencias con un tema bastante brusco termina siendo una comedia involuntaria que levantará las carcajadas del espectador en los momentos más inesperados del film. Empieza bien, tiene una buena idea detrás, pero a partir de la media hora, la cinta es un despropósito de situaciones que no pegan ni con cola. Es una decepción mayúscula.

Eduard Fernández en Lejos del mar

Eduard Fernández en Lejos del mar

Lejos del mar trata la doctrina Parot, una doctrina que permitía a los presos de E.T.A poder reducir sus condenas de cárcel al realizar trabajos dentro de la cárcel en una condena máxima. La película lo trata desde el punto de vista de una mujer, Elena Anaya (Zipi y Zape y la isla del capitán), que espera con ansías de venganza que Santi (Eduard Fernández (La noche que mi madre mató a mi padre)), el etarra que mató a su padre, salga de prisión y ajustar cuentas. Pero al salir ella no es capaz de llevar a cabo ese acto. La cinta comienza estupendamente, presentando a los personajes, el acto atroz y como el personaje de Elena Anaya decide ir a por él. Después, se acaba todo lo que se daba. La película empieza a tomar decisiones absurdas y se mete en el terreno que separa el drama de la comedia, siendo ya, oficialmente, una comedia.

Imano Uribe tampoco sabe atinar demasiado con la forma de dirigir este drama, ya que en muchas ocasiones parece más un tele filme que una cinta estrenada en cine. Parece dirigido con desgana, sin mucho entusiasmo y eso también hace palidecer a la película. En cuanto a los actores, hacen lo que pueden. Eduard Fernández está convincente como Santi, el etarra al que Elena Anaya busca. Ella también busca resquicios donde no los hay para sacar adelante un personaje con demasiados conflictos abiertos y que hacen que no sean creíbles del todo. También está José Luis García Pérez (Requisitos para ser una persona normal) que simplemente está como hombre florero. No tiene demasiada relevancia.

Elena Anaya en Lejos del mar

Elena Anaya en Lejos del mar

En definitiva, Lejos del mar es una mala película. Tenía muchos ingredientes para poder ser un gran drama, pero los agujeros de guion y que en el fondo es un poco caos todo, hacen que la cinta pase al olvido rápidamente. Imanol Uribe regresa a la dirección y lo hace de una manera que nos tiene poco acostumbrados. Una lástima, pues había muchas esperanzas puesta en lo nuevo de Imanol Uribe.

Lo mejor: Sus primeros minutos.

Lo peor: Termina siendo una comedia involuntaria.

Puntuación: 2/10

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