Hace ya unos cuantos años que llevamos hablando del problema de la franja de Gaza, donde los bombardeos están a la orden del día y salir con viva de ellos es como una especie de milagro. Hemos estado viviendo como casi todo el mundo se ha ido posicionando de un lado y otro respecto al conflicto, siendo los más partidarios los que piden a gritos que Israel deje de bombardear Palestina y la reconozca como un territorio. Pero la cosa no pinta demasiado bien. Pero no hemos visto todavía ninguna película que haya reflejado ese conflicto hasta el momento. La voz de Hind es, quizás, de las primeras cintas en coger el conflicto y ponerlo en la cara de los espectadores, tanto para los que siguen el conflicto día a día como para los que no tienen ni idea de que es lo que está pasando. Es una película que tiene un mensaje claro, mostrar al mundo que es lo que se está viviendo allí y que no se puede apartar la mirada del propio conflicto. Es una cinta que consigue meter la emoción en el cuerpo por la forma en la que está contada pero que roza, en muchos momentos, algunos límites que pueden hacer arquear el ojo a más de uno. Como ejercicio de denuncia es una cinta notable, como thriller de tensión es sobresaliente pero como están usadas ciertas cintas, videos reales, etc… se salta la moralidad.
Y es que la cinta es una historia real sobre como un grupo de voluntarios, que recogían llamadas para ayudar a los afectados en pleno conflicto, reciben la llamada de una niña atrapada en un coche y como se mueve todo para hacerle llegar la ayuda que necesita. Toda la cinta está rodada en un plano secuencia donde no hay cortes de ningún tipo y todo se desarrolla en tiempo real, es decir, la cinta dura cerca de noventa minutos y todo ocurre dentro de esos noventa minutos, no hay ningún tipo de alargue. En esos minutos vamos a ver cómo viven los voluntarios toda la situación de enviarle esa ayuda a Hind, que así se llama la niña, de la que únicamente tenemos su voz dentro de un coche atrapada en pleno centro del conflicto. La tensión con la que está rodada, las actuaciones completamente metidas en el papel y como va todo creciendo poco a poco hacen que la cinta te agarre a la butaca. El planteamiento de la cinta me recordó a una de las mejores películas del año que fue Septiembre 5, donde se relataba como se vivió el directo los atentados de los juegos olímpicos de Munich. La voz de Hind sigue esa dinámica de ver en “directo” como se desarrollo todo lo que acontece en la película, pero, a diferencia de Septiembre 5, hay una cosa que chirría bastante dentro de la misma cinta. En Septiembre 5 el plot era si llegase haber una muerte en pantalla, mostrarla o no, en La voz de Hind van un paso más allá.
El problema principal que le veo a La voz de Hind es que hasta que punto el uso real de las grabaciones de la llamada telefónica es moralmente ético. Es cierto que, para lanzar el mensaje que quieres lanzar, con las llamadas ganas fuerza, pero también podrías haberlas metido de otra manera, pero seguramente así perdiese el punch de lo que querían mostrar. Es algo que me hizo moverme mucho dentro de la butaca porque, sabía el desenlace de la historia y porque escuchar la voz real es algo que está hecho para emocionar de forma artificial y que, esas grabaciones, deberían ser privadas. Pero también, utiliza en un momento dado, metraje real de los propios voluntarios que estaban ese día en la llamada, haciendo a través de un teléfono, como se hizo todo, mezclando la realidad con la ficción para “hacer ver a la audiencia” que han contado todo de la misma manera con la que sucedió. Este recurso no hubiera estado mal si se hubiera utilizado un minuto o algo menos, pero es que dura casi cinco minutos o más de metraje, perdiendo parte de la fuerza de la película porque lo que realmente importa es lo que ocurre en el teléfono, no lo que ocurría en donde la llamada. Esto último hace que parte de lo emocional se pierda al mezclar las dos realidades y no suponer nada narrativamente hablando, simplemente fue un capricho de la directora. Pero la fina línea de la utilización de la voz real de Hind es algo que cruza en muchos momentos la moralidad para, simplemente, emocionar de forma artificial.
En definitiva, La voz de Hind es una película que no va a dejar a nadie indiferente, pero que puede ser algo complicado por esa fina línea donde la moralidad queda sepultada simplemente por querer emocionar más de la cuenta. Aunque su apuesta por la veracidad y la crudeza pueda resultar controvertida, logra transmitir la urgencia y el dolor de un conflicto silenciado en demasiadas ocasiones. Seguramente para muchos sea la película del año, los cimientos los tiene, pero hay cosas que chirrían en esta historia.


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