La visita: ¿Dónde estás, Shyamalan?

Durante los últimos años, pocos directores han recibido más palos que M. Night Shyamalan (After Earth), y muchos han parecido bastante exagerados. Desde luego, esa vitola de maldito que le persigue es una extraña invención, uno de esos mitos que la gente se cree a pies juntillas, cuando todas las películas, incluso las más denostadas, han dado dinero. Pero Shyamalan no es un tipo precisamente adorado, eso es evidente. Por eso sorprende el giro tan profundo en su filmografía que supone La visita. Sí, es un relato de misterio que encaja bien en sus inquietudes y, por supuesto, tiene esa sorpresa que quiere cambiarlo todo que es tan característica de su cine. Pero es que apenas hay nada más en La visita que pueda identificar la película como parte de ese sugerente mundo que ha venido construyendo desde El sexto sentido.

Deanna Dunagan y Olivia DeJonge en La visita

Deanna Dunagan y Olivia DeJonge en La visita

Apostar a estas alturas de su carrera por un falso documental grabado cámara en mano por los dos chavales protagonistas de esta historia es muy extraño. El mismo formato ya despoja al filme de cualquier posibilidad de entroncar con el cine de Shyamlan y se pone a la altura del producto que podría haber rodado cualquier director principiante y de los que tantos ejemplos hay en las dos últimas décadas. Y eso, para un director que ha logrado momentos tan extraordinarios de tensión en películas como la mencionada El sexto sentido, El bosque o El protegido, esto resulta poco más que un ejercicio de clase resuelto de forma aseada pero del que es difícil sacar algo más. Ni siquiera la sorpresa sorprende, porque se anticipa casi desde el principio a pesar de que supone una trampa considerable al espectador, al que dirige hacia otro punto de interés de una forma muy artificial y que, al final, resuelve mal.

Es evidente que no es el mejor de los guiones escritos por Shyamalan, pero también que hay algunas ideas y escenas en las que sí se le puede reconocer. Eso es lo que, en el fondo, hace que no se pueda perder la fe del todo en un director como él tras un filme como este. Pero con el buen trabajo que saca de sus cuatro actores y cuando consigue que interactúen entre ellos, cosa que no siempre hace cuando los coloca en el mismo plano, se atisba algo de lo que La visita podría haber sido rodada de otra manera. Nunca es fácil rodar con niños y Shyamalan ya ha demostrado más de una vez que sí sabe sacarles partido. Olivia DeJonge y Ed Oxenbould (Alexander y el día terrible, horrible, espantoso, horroroso) son una muestra más. Y los dos veteranos, los que dan vida a los abuelos de los chavales protagonistas, Deanna Dunagan y Peter McRobbie (Puro vicio) aportan una credibilidad superior a la de la propia película.

Peter McRobbie en La visita

Peter McRobbie en La visita

El problema, al final, es que Shyamalan no ha encontrado el tono adecuado. No sólo por rodar como falso documental y por explorar ese found footage que tan pocas buenas películas ha dado (ni siquiera algunas de las más famosas), que también, sino porque no ha sabido decidirse entre hacer un thriller de terror o un misterio cómico, y lo que le ha quedado es un batiburrillo en el que es francamente difícil moverse. De hecho, Shyamalan confiesa que preparó tres montajes de la película, uno en cada uno de esos extremos y el intermedio, que es el que finalmente veremos en las salas. Y da la impresión de que ese montaje de terror podría haber salvado la película, porque es ahí donde La visita todavía encuentra algún punto interesante.

La última propuesta de Shyamalan es una enorme decepción para quienes todavía crean (creamos) en su cine, pero dado que es una apuesta visual tan diferente por el formato escogido cabe pensar que no ha sido más que un intento de hacer lo que le ha venido en gana, sin la presión de un gran estudio o de un presupuesto mayúsculo (el filme apenas ha costado cinco millones de dólares) y que le reconcilie con el placer de hacer cine. Desde la butaca no ha sido tanto el placer, ni mucho menos, pero ojalá sea un punto de inflexión en su filmografía, dejando esta como su película más insatisfactoria pero que le sirva como trampolín para recuperar al cineasta que asombró al mundo hace ya dieciséis años con El sexto sentido. En algún sitio tiene que estar ese cineasta que ahora anda algo perdido.

Puntuación: 3 / 10

Ficha artística y técnica

USA. Título original: The visit. Dirección y guion: M. Night Shyamalan. Interpretes: Kathryn Hahn (Mom), Deanna Dunagan (Nana), Peter McRobbie (Pop Pop), Ed Oxenbould (Tyler), Olivia DeJonge (Becca). Producción: Marc Bienstock, Jason Blum y M. Night Shyamalan. Fotografía: Maryse Alberti. Montaje: Luke Franco Ciarrocchi. Diseño de producción: Naaman Marshall. Vestuario: Amy Westcott.

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