La puerta abierta: La dura realidad

El cine en España está cogiendo una vertiente bastante positiva. Ya no somos ese país en el que el cine que hacíamos era siempre el mismo, el de tetas y culos, risas fáciles y no parábamos a pensar en que se podía hacer un cine mucho más interesante, más arriesgado y con un mensaje que hiciera pensar a quienes fueran a verla. Pero los nuevos directores que salen en el panorama tiene cosas que decir. Y muchas cosas dice Marina Seresesky con su ópera prima La puerta abierta. La cinta es desgarradora, dura, con sus nubes y claros pero que al final deja ver que, de cualquier situación, por difícil que parezca, se puede salir y comenzar una nueva vida llena de luz. La puerta abierta es cine puro y un canto de esperanza en nuestro cine.

Carmen Machi en La puerta abierta

Carmen Machi en La puerta abierta

La puerta abierta puede ir sobre prostitutas, sobre familias desestructuradas o de como la vida laboral es una mierda en este país. Pero ante todo es una historia de madres e hijas. Historias del día a día de personas desconocidas que deben hacer frente a sus penurias, pero son penurias que quizás no se reflejen en diarios o televisiones. Y como he dicho, La puerta abierta es una historia de madres e hijas. Madres que lo son y otras, lo son por la fuerza de un destino en muchas ocasiones cruel. Así vemos el día a día de una comunidad en donde las prostitutas hacen su día a día para seguir adelante otro día, con maridos que ocultan todo a sus mujeres por miedo o de niños que pierden la inocencia demasiado pronto. La vida es dura y Seresesky lo relata como pocas.

Marina Seresesky tiene una delicadeza a la hora de rodar y mostrar lo que quiere que veamos muy poco común en una debutante tras las cámaras en un largo. Y eso hace que la cinta crezca, que parezca que lo que vemos es real y no son actores los que dan vida a sus personajes. Nos creemos que Carmen Machi (Mi gran noche), inconmensurable durante todo el metraje, es de verdad una mujer de la calle que lo único que quiere es tener una vida plena con sus luces más que sombras. Que Terele Pávez (Las brujas de Zugarrramurdi), es esa madre entrada en años que no trata a su hija cómo debería, pero que tiene un corazón que no le cabe en el pecho. Y que Asier Etxeandía (La novia), es una travesti que busca una forma diferente de buscarse la vida para salir adelante. Todo eso lo consigue, con una crudeza sin igual esta directora a tener muy en cuenta.

Terele Pávez, Carmen Machi, Lucia Balas y Asier Etxeandía en La puerta abierta

Terele Pávez, Carmen Machi, Lucia Balas y Asier Etxeandía en La puerta abierta

Y toda la película se resume en una escena. La de una sonrisa de Carmen Machi que dice más que dos horas de una película empalagosa y que te fuerza a echar la lágrima. Marina Seresesky tiene toque, y muy bueno. Su primera película es un canto a esas personas invisibles para los medios y que buscan la luz en cualquier rincón. Yo me quedo con ellos y con ella, esta directora que puede seguir dando muchas alegrías.

Lo mejor: Las interpretaciones y la dirección de Marina Seresesky.

Lo peor: Hay situaciones que podrían haberse recortado.

Puntuación: 8/10

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Share This