Una de las estructuras de guion más utilizadas en el cine es la conocida como el viaje del héroe. Se ha usado en infinidad de cintas como La guerra de las galaxias, Avatar, Matrix… por citar algunas de ellas. En la literatura el caso más evidente es La Odisea de Homero, que sirve como base para la nueva película del galardonado director Christopher Nolan (Tenet) titulada para la ocasión como La Odisea. La nueva cinta del director de Oppenheimer es un grandioso homenaje al cine espectáculo del siglo pasado donde grandes estrellas se alistaban para formar parte de la historia más grande jamás contada de ese momento. La Odisea es el nuevo blockbuster con pedigrí de Nolan protagonizado por (tomen aire): Matt Damon (El botín), Tom Holland (Uncharted), Anne Hathaway (El diablo viste de Prada 2), Robert Pattinson (El drama), Charlize Theron (Depredador dominante), Jon Bernthal (The Punisher: One Last Kill), Elliot Page (The Umbrella Academy), John Leguizamo (Zootrópolis 2), Zendaya (Dune: Parte dos)… y muchos más, alguno incluso no acreditado.
El rey Odiseo parte hacía la guerra de Troya. En su reino, Ítaca, deja mujer, hijo, y amigos. Tras la batalla, el regreso a casa será toda una aventura, mientras que en su reino se pugnan su corona. Este es básicamente la historia de La Odisea, aunque siendo adaptada por el propio Nolan, imaginarán que el viaje no será tan sencillo. El inglés dota a la historia de su propia seña de identidad, es decir, no contar la historia linealmente. Como casi todas sus cintas, el inicio parece un tráiler de todo lo que vamos a ver en resto del metraje, y su acto final comienza mucho antes de los esperado. Es original pero quizá esta vez no siente tan bien como en otras ocasiones, y es que todo ocurre tan rápido en sus primeros minutos que a uno le explota la cabeza. Bastante fiel al texto original, algunos pasajes pasan demasiado rápido, y es que reducir su alrededor de 400 hojas o 24 cantos (así se llaman los capítulos en la obra de Homero) a casi 3 horas de metraje es una labor titánica de la que Nolan sale bastante bien aireado gracias a un tercer acto impecable que recuerda, salvando a las distancias, a Gladiator o Braveheart (otros viajes del héroe cinematográficos).
El director de Interstellar vuelve a demostrar que es único en su especie rodando íntegramente La Odisea en IMAX 70mm, es decir, fotoquímico en 15 perforaciones, lo que equivale a una calidad digital de 18K, de ahí que solo se pueda ver en pocos cines alrededor del mundo, y ninguno en España, tal y como se ha concebido. Lo que si se ha asegurado Nolan es que la cinta llegue a todos los cines del mundo en las condiciones optimas para cada pantalla. En este enlace pueden ver las diferencias (o recortes) según la sala que elijan para su visionado. Pero el margen de la técnica, Nolan vuelve a demostrar que es capaz de atrapar al espectador con una historia tan trillada como la de Homero. Su arranque, con esos troyanos llegando al caballo es simplemente espectacular, para seguidamente saltar en el tiempo hacia la preocupación de una mujer y un hijo por el regreso de un marido y un padre. Cada aventura de Odiseo está perfectamente retratada, destacando la batalla de Troya (leitmotiv de la cinta) por encima del resto (el montaje del asalto y la apertura de la puerta es pura tensión). Y por supuesto el impecable y tenso tercer acto, que concluye con un clímax antológico en un salón cerrado. La Odisea es una cinta principalmente de aventuras, pero tiene momentos de intriga palaciega, drama intenso, o incluso de terror (ese momento con Circe o el del oráculo/profeta, así lo atestiguan). Estamos ante el Nolan que más gusta, aquel que entretiene sin olvidarse del gran espectáculo.
Todo ello se apoya en una superproducción de gran envergadura, que rezuma a cine clásico por los cuatro costados. Una fotografía impecable, con sus luces y sus sombras (atentos al clímax y esa iluminación basada en fuego), de Hoyte van Hoytema (¡Nop!); El ya archiconocido montaje que tanto le gusta al inglés, de Jennifer Lame (Black Panther: Wakanda Forever), capaz de saltar constantemente en el tiempo pero sin desubicar al espectador; Sin olvidarnos del multipremiado compositor Ludwig Göransson (Los pecadores), quien compone una sinfonía muy atrayente con arpas y flautas, principalmente, pero sin ofrecer un tema principal tan potente como las imágenes de la cinta.
Damon y Holland son quienes llevan principalmente el peso de la cinta. El primero transmite estupendamente la paciencia y la soledad de este guerrero. El momento que ve a sus soldados perpetrar la masacre de Troya es espectacular. Ver como transmite con su mirada su pensamiento es genial. Holland parece estar en el registro de siempre, que da bien en cámara, pero apenas le vemos matices diferentes. Hathaway esta soberbia en su papel de Penélope, la esposa pretendida y la madre coraje de un hijo que no termina de madurar. Pattinson es la gran sorpresa de la cinta. El inglés interpreta al “villano” de la función, Antínoo, un pretendiente de Penélope con un pasado que le vincula a Odiseo. Todos sus celos, la rabia, y la ira contenida están presentes en cada uno de los planos de su rostro. Mención especial para Samantha Morton (Anémona), que interpreta a la bruja Circe, un personaje terrorífico a la par que sensible.
En resumen, La Odisea es un blockbuster con aroma a cine clásico, de aquel que llenaba la pantalla de espectacularidad y grandes estrellas. Nolan vuelve a desmotar que es capaz de combinar el buen arte de hacer cine con montar un buen espectáculo para disfrutar, a ser posible, en la pantalla más grande.
Lo mejor: Es ESPECTACULAR.
Lo peor: No hay un tema musical central destacable.
Puntuación: 9/10



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