¡La novia!: Monstruos a la carrera

El resucitar a los clásicos y darles un giro está muy de moda. Recientemente lo pudimos ver con “Cumbres borrascosas” (2026), y ahora lo vemos con ¡La novia!, una vuelta de tuerca a la inmortal cinta de James Whale, La novia de Frankenstein. ¡La novia! tiene la particularidad de que está dirigida por la actriz Maggie Gyllenhaal (La hija oscura), que tambien firma su guión. Dentro de reparto encontramos a la solicitadísima Jessie Buckley (Hamnet), al camaleónico Christian Bale (Thor: Love and Thunder), a nuestra actriz más internacional Penélope Cruz (Ferrari), al marido de la directora, Peter Sarsgaard (Septiembre 5), y al hermano de esta, Jake Gyllenhaal (Presunto inocente). ¡La novia! tiene una factura impecable, unos actores en estado de gracia y una dirección solvente pero todo ello se queda en tierra de nadie por no saber lo que quiere ser.

Jessie Buckley en ¡La novia!

Jessie Buckley en ¡La novia!

Al igual que La novia de Frankenstein, ¡La novia! empieza con Mary Shelley poniéndonos en contexto. El monstruo de Frankenstein quiere una pareja, y la encuentra en una joven y alocada desdichada que es resucitada para la ocasión por una doctora muy filosófica. Ambos sembraran el pánico al más puro estilo Bonnie y Clyde en el Chicago y Nueva York de los años 30 para llegar a vivir una historia de amor como la de Romeo y Julieta. El guión de ¡La novia! es un batiburrillo de ideas muy trilladas que no tienen ninguna sintonía entre ellas. Y para rematar el cocktail también se le añaden unas gotitas de Joker, por eso de tener un mensaje un tanto revolucionario. ¡La novia! no sabe lo que quiere ser, ¿un drama? ¿una de terror elevado? ¿un policiaco? ¿una cinta de David Lynch?

La que se consagra con su segunda cinta como de una de las directoras más interesantes de la actualidad es Maggie Gyllenhaal. Se dijo en su día que ¡La novia! iba a ser un musical, y en parte lo es. La partitura de la compositora Hildur Guðnadóttir (28 años después: El templo de los huesos), al margen de ser estupenda, no deja de sonar en los 126 minutos de metraje. Siempre hay música de fondo, aunque sea apenas inaudible. Gyllenhaal tiene momentos sublimes como el arranque (la dualidad de, al igual que en el clásico de 1937, usar a la misma actriz para Shelley y la novia), los ¿improvisados números musicales?, o dejar para despues de un primer bloque de créditos la solución de uno de los personajes de la cinta. Sin duda, una labor impecable.

Christian Bale y Jessie Buckley en ¡La novia!

Christian Bale y Jessie Buckley en ¡La novia!

¡La novia! es Jessie Buckley. La actriz da un recital de acentos y cambios tonales en la primera escena que la hacen ya merecedora de cualquier premio. De igual manera, la transformación de Bale resulta tenebrosa en muchos momentos, aunque no llegue al desquicie que ofrece Buckley. La irlandesa eclipsa a todo el reparto en todo momento.

En resumen, ¡La novia! es un producto cuidado y hecho con mimo, con una ambientación, música, puesta en escena… impecables, pero que no sabe que quiere contar más allá de la acción de dos “marginados” con ideas. Joker se podría interpretar como Taxi Driver para las nuevas generaciones. ¡La novia! pretende ser Bonnie y Clyde para la chavalada, pero se queda muy lejos.

Lo mejor: Jessie Buckley y la dirección de Maggie Gyllenhaal.

Lo peor: No sabe lo que quiere contar.

Puntuación: 4/10

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