La llegada (Arrival): La octava sinfonía de Denis Villeneuve

Muchos artistas pueden crear obras realmente magníficas a lo largo de su carrera, pero siempre habrá una que será considerada como su gran obra. La llegada (Arrival) es la maravilla de Denis Villeneuve (Sicario). Es su octava sinfonía. Villeneuve ha conseguido realizar la cinta de ciencia ficción más complicada y a la vez la más importante del siglo. Es una cinta que no trata a la invasión alienígena desde el punto de vista de la destrucción. La trata como la oportunidad de hacer que el ser humano sea el centro de todo, el inicio y el final, y el lenguaje como el punto en común de todas las especies, ya seamos humanos, animales o alienígenas. La llegada (Arrival) es una carta de amor al ser humano, al aprendizaje y a querer demostrar que se pueden hacer obras magistrales sin necesidad de recurrir a la acción fácil. Y es que estamos ante la obra cinematográfica más importante del siglo. Una obra maestra.

Amy Adams en La llegada (Arrival)

Amy Adams en La llegada (Arrival)

Llevamos muchos años viendo invasiones alienígenas en donde los extraterrestres no tienen tiempo que perder y se lanzan a atacar a la tierra sin pensarlo. En La llegada (Arrival), Villeneuve tiene todo el tiempo del mundo para contarnos su historia, no una de destrucción de planetas ni de ver que la fuerza americana es la más poderosa del mundo (por enésima vez). Villeneuve está mucho más interesado en responder a la pregunta de “¿Por qué están aquí?”. Y es así de simple, con una pregunta, con lo que Villeneuve crea el relato. Lo crea a través del lenguaje, de la comunicación y poniendo al ser humano como pilar fundamental de todo. Segundo de la cadena. El único ser capaz de ayudar a otros a resolver sus conflictos. Todo gira entorno a esto, con una tramo central realmente apoteósico, lleno de silencios, de miradas y de mensajes. No mensajes fáciles de digerir, mensajes que incluso después de haber terminado el visionado siguen ahí. En tu cabeza.

Y es que, aunque todo gire en torno al ser humano, los alienígenas no dejan de ser unos seres divinos, seres que, a través de su comprensión, somos capaces de entender su lenguaje, lo que quieren, necesitan y así, poder nosotros ser su ayuda en un futuro que no se sabe cuándo llegará. Es por eso que su tramo central, el de los silencios, cuando La llegada (Arrival) alcanza las cotas de obra maestra y de referente del género. Es cuando los sentimientos afloran, la banda sonora de Jóhann Jóhannsson (La teoría del todo) se incrusta en tu ser y los ojos empiezan a brillar de una forma algo especial. Y es que La llegada (Arrival) es también inteligencia a la hora de relatar los acontecimientos que suceden en pantalla. No pone al espectador cuestiones que en el fondo no sepa descifrar, y no le trata como a un trozo de madera. Le hace partícipe de la misma.

Y nosotros somos Amy Adams (Batman v Superman: El amanecer de la justicia), siendo esa profesora que quiere entender a los alienígenas por encima del todo y usar el lenguaje cómo punto en común entre todas las especies; Somos Jeremy Renner (Capitán América: Civil War), siendo ese físico que intenta por encima de todo entender lo que sucede fuera de su materia; Y somos los alienígenas, que buscan ayuda en otras especias a través de su conocimiento y haciéndonos partícipe de él. Y es que no hay nada que no sea destacable en una película tan bien ejecutada, tan bien montada y tan bien interpretada. Da incluso miedo.

Amy Adams y Jeremy Renner en La llegada (Arrival)

Amy Adams y Jeremy Renner en La llegada (Arrival)

Y es que es posible que analizando La llegada (Arrival), nos quedemos cortos todos los que lo intentamos. Denis Villeneuve ha creado su obra magna, su obra de referencia, aquella que le sitúa (aunque ya lo estaba acariciando) en lo más alto de los mejores directores contemporáneos y, muy posiblemente, entre los mejores de la historia. Nunca se rinde ante un proyecto y siempre consigue crear obras únicas. La llegada (Arrival) es su legado. Es una obra maestra realmente necesaria, única y que marcará una época. Magistral.

Lo mejor: Todo.

Lo peor: Que quieres mucho más.

Puntuación: 10/10

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