La isla de los olvidados: Fría por fuera, blanda por dentro

Nos situamos en el año 1915; dos nuevos muchachos llegan al correccional de la isla de Bastoy, en Noruega. El proceso de reinserción que soportarán, si es que se le puede llamar así, va a ser duro, como las condiciones climáticas. Sin embargo, la amistad, la dignidad y la rebeldía serán fuerzas suficientes para intentar un futuro diferente, en un lugar distinto.

Fotograma de La isla de los olvidados

Fotograma de La isla de los olvidados

La isla de los olvidados es una película aparentemente fría, pero bajo esa capa de hielo esconde cierta ternura y belleza. La historia está basada en hechos reales, dato que no sé si a estas alturas es de algún interés, pues realidad y ficción son difícilmente distinguibles ya en muchos aspectos, y a nadie sorprende que hechos como los que suceden en el film ocurrieran en el lugar y el tiempo indicados, ya que seguramente, algo parecido esté sucediendo ahora mismo no tan lejos de nuestro hogar… De cualquier forma, el director, Marius Holst (Mirush), ha intentado dotar de cierto realismo a la obra, buscando chicos con experiencia en centros similares que tuvieran las cualidades necesarias para interpretar a los personajes, y la verdad es que los muchachos cumplen de sobra con su cometido. El éxito del experimento de mezclar a estos muchachos con actores ya contrastados como Stellan Skarsgård (Ángeles y demonios) seguramente radica, además de en el buen hacer de los chicos y el director, en el hecho de que el respeto e incluso miedo que pudieran sentir los jóvenes hacia los veteranos a la hora de rodar les serían realmente útiles, ya que los personajes que interpretan están continuamente sometidos a ese respeto y miedo hacia los vigilantes y sus superiores.

Sin ser excesivamente dura, la película encuentra ese punto difícil en el que nos sobrecoge por momentos ante las barbaridades que en el lugar se perpetran, incluso simplemente insinuando algunas de ellas con comentarios, pero sin llegar a provocar repulsión. El equilibrio entre lo cruel y lo bello es casi admirable aquí; por un lado, presenciamos los maltratos a los chicos, y por otro, los gestos de amistad y sentimiento que con cuentagotas se nos muestran, la belleza del paisaje que roza el sentimiento de lo sublime, y la ternura de las fantasías del niño protagonista, que sueña con escribir la historia de un barco ballenero que no puede acabar con la vida de una enorme ballena que lucha sin fin contra los arpones que lleva en sus carnes. Este equilibrio es el mayor acierto de la obra, pues no cae en sentimentalismos baratos ni en la violencia gratuita. Aunque siendo un poco más exigentes, se echa en falta algo más de esta historia de la ballena, que funciona bien como contrapunto pero que podría haber tenido mucha más importancia simplemente con mostrar alguna secuencia más al ritmo de Sigur Rós (otro acierto, pues la música del grupo islandés encaja como anillo al dedo desde cualquier punto de vista con las imágenes a las que acompaña). El ritmo de la propia película, en cambio, si tiene alguna pequeña laguna; según nos acercamos al final, éste se presiente más de una vez, y sin embargo la historia sigue un poco más…nada excesivamente grave, pues lo que sucede a continuación sigue teniendo interés.

Fotograma de La isla de los olvidados (2)

Fotograma de La isla de los olvidados (2)

La fotografía, como la mayoría de aspectos técnicos, está muy bien resuelta. Sin suponer una innovación ni buscar ningún resultado extravagante, se adapta al tipo de historia que cuenta, y muestra una cara muy creíble de los protagonistas, entre ellos, el propio lugar; el hecho de que todo ocurra en una pequeña isla no es simplemente accesorio. En todo momento la sensación de no poder escapar de allí de ninguna manera, excepto para ir a un lugar aun peor, está presente, por momentos de manera casi angustiosa. Los personajes viven literalmente en un mundo incomunicado con el exterior, y algunos parecen ir olvidando que allá fuera hay una vida que vivir. Pero no los dos protagonistas; teniendo personalidades casi antagónicas, uno es aplicado, responsable, y ya experto en el lugar, y el otro irascible, fuerte y rebelde, llegan a sacar lo mejor de sí mismos para colaborar en sus fines, y uno acaba aprendiendo del otro aquello que le falta para merecer realmente estar en otro sitio, por encima de leyes y guardianes. Llama la atención la ausencia prácticamente total de personajes femeninos en el film. De pasada aparece la mujer del director del correccional, y alguna vez se menciona a una mujer importante para el protagonista, pero poco más; esto ayuda a comprender, que no justificar, algunos actos llevados a cabo por algún personaje…

La isla de los olvidados no aporta nada nuevo al cine de evasión, pero lo que muestra, y lo que no, parece muy bien elegido y pensado. La historia del sistema opresor, que mediante la violencia intenta hacer ciudadanos decentes, no por ya contada deja de ser interesante, y más en estos días, en los que la violencia quizás no sea tan explícita ni física, pero que sigue presente tomando formas a veces demasiado sutiles. Y la historia de amistad entre los protagonistas, dos tipos duros por fuera y sensibles por dentro, es lo suficientemente profunda como para darle sentido a toda la trama. Y es que, al final, todos estamos en el mismo barco…aunque a veces sobren capitanes.

Lo mejor: Técnicamente la película está muy bien resuelta, y la historia, además de interesante, es de más actualidad de la que podría parecer a simple vista. Los protagonistas tienen cierto poso, a poco que te identifiques de algún modo con ellos.

Lo peor: El director no arriesga demasiado, en ningún aspecto; parece conformarse con hacer bien lo que tiene en mente y punto.

Puntuación:7/10

Ficha artística y técnica

Noruega, Francia, Suecia y Polonia. Título internacional: King of devil’s island. Título original: Kongen av Bastøy. Dirección: Marius Holst. Interpretes: Stellan Skarsgård (Bestyreren), Benjamin Helstad (Erling), Kristoffer Joner (Bråthen), Trond Nilssen (Olav), Morten Løvstad (Øystein), Daniel Berg (Johan), Odin Gineson Broderud (Axel). Guion: Dennis Magnusson y Eric Schmid; basado en un argumento de Mette M. Bølstad y Lars Saabye Christensen. Producción: Karin Julsrud. Música: Johan Söderqvist. Fotografía: John Andreas Andersen. Montaje: Michal Leszczylowski. Diseño de producción: Janusz Sosnowski. Vestuario: Katja Watkins.

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